Foto de Juan Barreto. AFP. Getty Images.

Maduro, ¡renuncia YA!

Por Óscar Cuevas 

La crisis que se vive en Venezuela ha llegado a niveles increíbles: hambruna, acoso, insalubridad; son algunas de las cosas que la ciudadanía en Venezuela vive todos los días. Es imprescindible entender la situación que se vive en este país hermano. En el presente texto encontrarás un resumen de la situación y sabrás por qué tantos países rechazan la Asamblea Constituyente impuesta por Maduro. 

La dictadura posee diversas mitologías para legitimarse. Durante el tercer reich, el discurso toral de las fantasías hitlerianas giraba en torno a la raza. En México, la Revolución funcionaba como la pieza en la que se anclaban las constantes represiones sufridas por la ciudadanía. Otros, se suben a las espaldas de los apóstoles latinoamericanos. Actualmente, Maduro ha fundamentado su legitimidad en la continuidad del polémico movimiento chavista; inclusive, ha recurrido a la teatralidad, como pudimos observar en las pasadas “elecciones” a la “asamblea”.

Es lamentable observar cómo las ideologías se tergiversan para perpetuar el poder y alejar a los pocos de los muchos. Hemos sido testigos a lo largo de la historia Latinoamericana de innumerables intentos por asociar a las izquierdas con mitomanías revolucionarias.

El des-gobierno de Maduro cabe perfecto en la definición de dictadura esbozada por Bobbio (1976), pues es un gobierno absoluto, exclusivo, personal, moral y jurídicamente reprobable. Maduro ha caído en la sordera absoluta, dejando que sus compatriotas vayan a Colombia por víveres, sean reprimidos brutalmente por las fuerzas castrenses, sean detenidos de manera arbitraria en sus hogares y se limite la libertad de expresión de quienes no apoyan sus despropósitos y francas estupideces. Para decirlo pronto, Maduro violenta los derechos humanos en Venezuela.

No solamente ha usado el peso de las fuerzas castrenses venezolanas para callar a su pueblo y opositores, sino también ha intentado manipular la constitución para seguir haciendo lo que le place. La Asamblea Nacional Constituyente es uno de los mecanismos que permite modificar la constitución en Venezuela. La importancia de las votaciones pasadas, radica en que el Parlamento actual, con mayoría opositora, deberá ahora someterse a la Asamblea Nacional y redactar una nueva Carta Magna para el país latinoamericano.

De aquí que, la manipulación de las votaciones resulta en una imposición del grupo político de Maduro sobre la gran mayoría venezolana que repudia su manera de hacer des-gobierno. Es importante mencionar, que la convocatoria para la Constituyente fue lanzada por el mandatario sin el consentimiento expreso del pueblo, pues como lo ha recalcado hasta el cansancio, dice tener el apoyo de la mayor parte de la ciudadanía venezolana, situación que ha resultado ser una falacia, basta ver las multitudinarias manifestaciones en apoyo a su opositor: Leopoldo López.

Así como sucedió en México, con las votaciones para la Constitución de la Ciudad de México, en donde la decisión de la ciudadanía se tomó en cuenta para un número ridículo de asambleístas; de la misma manera, ahora en Venezuela, la constitución de la Asamblea arroja claras iniquidades que favorecen a Maduro, pues estará formada por 545 miembros, de los cuales 537 son asambleístas electos y 8 son representantes indígenas.

Recordemos que la gran mayoría de los venezolanos que acudieron a votar no se encuentran en el padrón de los sectores por los cuales deben de votar, además de que el 16 de julio de 2017, la oposición convocó a un plebiscito no vinculante en el que participaron poco más de 7 millones de personas, de las cuales, más del 98% de los votantes rechazó la propuesta de la Asamblea Constituyente.

Según el Consejo Nacional Electoral, solamente más de ocho millones de personas, que representan el 41.5% del padrón eligieron el pasado 30 de julio a los 545 asambleístas que redactarán la nueva Constitución. Esta falta de legitimidad se adhiere a la escasa legalidad que mostró la elección y que la propia empresa que organizó las elecciones anunció poco tiempo después de contados los votos.

La crisis que se vive en Venezuela no tiene precedentes, CNN ha señalado que más de 21,600 venezolanos han buscado asilo ante la escasez de comida y medicamentos, los altos precios, la violencia y la inestabilidad política. Ante las discusiones que han tenido Peña Nieto y Trump sobre los bad hombres y el muro, parece olvidarse que, actualmente, el país latinoamericano que más migrantes está mandando a los Estados Unidos es precisamente Venezuela.

La Asamblea Constituyente, más allá de ser un mecanismo de participación ciudadana semi-directa, se convirtió en un mecanismo para que Maduro evitara la revocatoria de mandato. Es una vergüenza para todos aquellos que se consideran demócratas y defensores de los derechos humanos. La Constituyente es prueba fehaciente de lo que puede ocurrir si se deja crecer los poderes de un líder carismático que ya ha dejado de lado la legalidad, la legitimidad y el estado de derecho.

La “Dieta de Maduro” es un síntoma de los crímenes de la democracia: imponer la voluntad de los menos a los más. En este caso, de un deleznable sujeto, que al igual que Donald Trump, es incapaz de dialogar, pues la única palabra que vale, es la suya. Por una Venezuela próspera, pacífica y en paz. #MaduroRenunciaYA

@CuevasO33

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