Un gobierno de re-presentación priísta

Por Óscar Cuevas

El gobierno democrático ha puesto siempre el acento en la representación. En la época clásica era casi imposible que un buen ciudadano no se ocupara de los asuntos públicos. Recordemos que para los griegos, la ciudadanía era mucho más restrictiva de lo que es ahora para nosotros, por ello, era completamente probable y posible para los ciudadanos libres varones acudir a las asambleas y participar en las discusiones.

Sin embargo, en épocas líquidas post-modernas ese derecho se torna más complejo por diversas razones o pretextos. Es mucho más complicado para el ciudadano poder mantenerse al tanto de lo que sucede en los medios políticos, principalmente por dos razones: la cooptación de los medios masivos de comunicación por algún grupo de interés que los maneja a su conveniencia, si a lo anterior agregamos la rapidez con la que los medios se ven obligados a informar, provoca una bola de nieve que no permite al lector tener todos los aristas de las noticias previamente analizadas.

Algunos diarios han optado en sus páginas electrónicas por hacer un seguimiento minuto a minuto, situación que obliga a los corresponsales a segmentar la información para atraer al público lector. Es cierto que los medios masivos de comunicación siempre han representado a lo real pero gracias a ciertas herramientas computacionales, la realidad puede ser no solamente representada sino creada por los medios masivos de comunicación, y esto, es a todas luces alarmante.

Los ciudadanos mexicanos no solamente nos enfrentamos al descaro y desfachatez de nuestra clase gobernante sino también al contubernio y nulo carácter crítico de nuestros medios de comunicación. Me gustaría tomar un ejemplo de algunos meses atrás: la investigación de la casa blanca. Primeramente, me gustaría decir que ninguna pesquisa que se considere seria puede ser realizada por alguien que tiene lazos con alguno de los investigados.

Algunos meses después, Andrade salió a decir a los medios lo que todos ya sabíamos, ejemplificando el compadrazgo de la vieja clase gobernante. El doctorado en cinismo fue ganado por nuestro poco querido presidente y la simulación terminó sin que nada pasara.

Es cierto que hubo críticos y descontentos, pero no se fue más allá. ¿Dónde está la ciudadanía mexicana? ¿Por qué en México no aceptamos las marchas y las protestas sociales como un acto natural en toda democracia participativa? ¿No es el objetivo de una marcha social el afectar la cotidianidad?

El caso opuesto se presentó en un país que por alguna extraña razón creemos menos evolucionado que el nuestro: Guatemala. Por ahí hay quienes dicen que el gobierno norteamericano tuvo algo que ver y que presionaron para seguir con las investigaciones a fondo pero aún así el pueblo guatemalteco mandó un claro mensaje: no tolerarán más actos de corrupción.  Así, mientras nuestros hermanos guatemaltecos fueron lo suficientemente capaces para organizarse y obligar a sus legisladores a seguir indagando en el caso hasta deponer a Pérez Molina y no solamente eso, lograron inculpar y hacer que el responsable de esta red de corrupción pague por faltar a la confianza del pueblo.

¿Por qué en México no hemos logrado crear mecanismos que de manera pronta y expedita castiguen a quienes ofenden la confianza del pueblo? Si ya hemos visto cómo los funcionarios públicos pueden asesinar con la mano en la cintura a unos estudiantes sin que el gobierno pueda dar una explicación, ya no digamos exhaustiva, aunque sea creíble de los hechos sucedidos.

Si ya hemos observado elección tras elección los actos de corrupción que suceden con el consentimiento de la Fepade y los partidos políticos, si somos testigos de los pésimos resultados que se han obtenido en la implantación de las políticas en materia económica y laboral, ¿qué chingados tiene que pasar en este país para que los ciudadanos hagamos algo?

Que quede claro, no estoy a favor de ningún movimiento armado pero sí de una revolución cultural, que transforme la manera en cómo pensamos y entendemos lo político y la política. Tal vez así logremos que Videgaray nos explique cómo es que una compañía deja de cobrarte un año;  o que el Partido Verde Ecologista le diga a la ciudadanía cómo es que un partido que, en papel, está a favor de la vida promueve la pena de muerte; o que Enrique Peña Nieto nos diga por qué su hija llega en helicóptero a la Anahuac.

Es cierto que el pueblo tiene el gobierno que merece. Cuando un pueblo no conoce sus orígenes, como lo demostró Parametría en la pasada encuesta con pretexto del día de la independencia; ni se interesa en su futuro, es muy probable que termine siendo gobernado por personajes con tan poca preparación como la señora Carmen Salinas o con tan mísero sentido de lo ético como Arturo Escobar sea nombrado Subsecretario de Prevención del Delito y Participación Ciudadana.

Peña Nieto no se da cuenta de lo que pasa, con Benedetti me gustaría preguntarle,

de qué se ríe

de qué se ríe

 

aquí en la calle

sus guardias matan

y los que mueren

son gente humilde

 

y los que quedan

llorando de rabia

seguro piensan

en el desquite…

@CuevasO33

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