Origen y retroceso de la actual política económica neoliberal

Por Jorge García

Ante el fracaso del modelo neoliberal y una amenaza real para el avance económico de México, es necesario buscar mercados alternos y una nueva manera de repartir la riqueza.

Es incuestionable que la definición de la estrategia de Industrialización por Sustitución de Importaciones (modelo ISI) en nuestro país, tenía como fin el buscar conjuntamente (Gobierno y empresariado) la inversión productiva, el desarrollo de la infraestructura nacional, el crecimiento de la economía y la generación de empleos en el país.

En la época postrevolucionaria, el Gobierno mexicano usando el modelo económico ISI, incentivaba de manera clara y en conjunto a las grandes empresas -con un cobro ínfimo y una exención de sus impuestos- para apoyar de manera decidida a la industrialización interna del país; hoy en día, este pacto y esta estrategia económica de un modelo de desarrollo estabilizador está consumada por los gobiernos neoliberales que han gobernado en las ultimas 3 décadas en nuestro país.

El objetivo de nuestro texto estará enfocado a entender -en torno a un análisis retrospectivo- justamente el por qué y cómo ha caminado esta política económica neoliberal con sus antecedentes en mano, para llevar a esta nación a una profunda crisis económica, política y social en la actualidad.

En primera instancia, poniendo en contexto lo que significó y lo que fue el impulso del modelo de desarrollo estabilizador en México, un periodo también llamado la época del: “milagro mexicano”, que abarca en su época de esplendor desde el inicio del año de 1940, después de terminado el sexenio del general Lázaro Cárdenas, hasta finales de los años 60’s (entrando a la década de los 70’s cuando empieza a entrar en un rotunda crisis), 30 años de una relativa prosperidad, un crecimiento sostenido, de una estabilidad macroeconómica y con indicios de desarrollo y de bienestar económico en la sociedad mexicana.

Aunque esto último puede ponerse en grave duda, ya que a pesar de este crecimiento de la economía de más del 6% por año, que se dio en nuestro país, se presenta la gran paradoja de este modelo, en donde a pesar de este gran crecimiento continuado -por casi 3 décadas consecutivas- no se aprovecharon totalmente las circunstancias favorables dadas, para una mejor redistribución- equitativa- de la riqueza nacional producida en el país, hacia la sociedad y en los sectores más desfavorecidos de la nación[1].

Sin duda se empezó a construir el sistema de seguridad social que tenemos hasta nuestros días (con las distintas reformas que se le han impuesto a lo largo estos años), pero es indudable que esta progresión económica que se tuvo y su posible desarrollo y generación de la riqueza, se quedó mayormente concentrado en los estratos con más alto ingreso (las elites económicas y políticas) de nuestro país[2]

Los famosos cuellos de botella, en donde solo unos cuantos se montan en la marcha del desarrollo y de la modernidad, pero aunque estas desigualdades estaban presentes por lo menos había una especie de pacto en donde el gobierno (un gobierno autoritario pero de tipo desarrollador nacional) con una visión un poco más centrada en el bienestar representaba en ese entonces llevar el rumbo económico de la nación.

En donde también quien se encontraba en estas redes corporativas-obreras, sindicales y campesinas-y aspiraba a recibir algún beneficio de apoyo social y económico por parte del Gobierno, tenía que estar dentro del entorno del partido oficial hegemónico: el PRI, aunque en realidad los únicos verdaderamente beneficiados eran estos líderes corporativos, dejando en un segundo plano a la gran masa, apuntaladas solo en ciertos sectores de estas redes corporativas.

En el caso de la relación en esos años, de los gobiernos priistas con los grandes empresarios, podíamos ver una especie de economía capitalista mixta, en donde el Estado Mexicano con la rectoría de la economía, buscaba en conjunto con las grandes empresas, crecer económicamente de manera interna, sin depender de manera fundamental del exterior en cuanto al comercio y otros rubros económicos, con un crecimiento industrializado de la economía junto con una solidez del mercado interno, y todo esto nos da la clave de la relación entre el gobierno mexicano y los empresarios en esos años, en donde estos últimos tenían y veían el incentivo económico en la exención en el cobro de sus impuestos, en un entendido informal ente empresarios y gobierno durante varias décadas.

Para posteriormente desvirtuarse  a principios de los años 80s, al entrar este cambio en el modelo económico del país, con la puesta en marcha de una economía liberalizada y con los recursos de los sectores reales primarios y secundarios de la economía, siendo trasladados a la esfera del sistema financiero.

Siguiendo esta abstracción, tenemos que este gobierno al que nos referimos, emanaba del partido oficial, que en lo político era un gobierno con todo el poder, autoritario, con un régimen presidencialista y un único partido hegemónico- el PRI- en el poder, un gobierno represor de los movimientos contrarios a su pensamiento, sin contrapesos reales, sin una clara división de poderes, y antidemocrático en muchos de sus componentes, pero que valiéndose de la coyuntura internacional de un crecimiento económico mundial, con el apogeo de la industrialización en los países y del establecimiento de los Estados Benefactores en gran parte del continente Europeo, en donde el Estado era el principal actor y regulador de toda esta reactivación productiva de la economía.

Nuestro país en términos económicos se benefició de todo este contexto de bonanza internacional y en este periodo la economía mexicana tuvo un crecimiento en promedio con tasas de más del 6% cada año, con estabilidad de precios y estabilidad cambiaria, con poca inflación y con un Estado activo e interventor en el rumbo de nuestra economía, utilizando su política fiscal para allegarse de más recursos para su gasto de tipo social, atrayendo créditos del exterior  y actuando con un ligero déficit fiscal[3]– agravado de forma definitiva y entrando en crisis más adelante con los gobiernos de tipo populista con gastos ilimitados (1972-1981), que marcan la transición y el paso de este modelo de sustitución de importaciones a la época neoliberal de nuestros días.

El Modelo Económico Neoliberal.

Pero este modelo empieza a entrar en decadencia-por los gastos ilimitados de los gobiernos populistas de los años 70’s, aunado a la caída de los precios del petróleo en el mundo, con la crisis de los fundamentos llevados a la realidad económica de la época: del Estado de Bienestar en el mundo occidental y con el derrumbe del sistema de producción comunista en los países de Europa Oriental.

En México se implantó  el sistema económico neoliberal y sus reformas de ajuste estructural:  estabilización fiscal y monetaria con la llegada de los tecnócratas priistas al poder: De la Madrid (1982-1988) en donde se inicia, con Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) en donde se consolida, aun después de la gran crisis de la economía en los años 94 y 95, y con Zedillo (1994-2000) en donde se continúa- y después con la llegada del PAN al Gobierno Federal Mexicano (Fox en el año 2000 y Calderón en el año 2006), en donde se empieza a mostrar un mayor y claro desgaste y fracaso en la estrategia ideológica del modelo económico neoliberal, con el desastre por completo que tenemos en la actualidad (Peña 2012-2018), en donde podemos ver que se basaban y se basan en:

Una contracción del gasto público  y por ende de la inversión pública productiva, con un control de la inflación, dejándolo todo en manos de la liberalización de la economía, con una desregulación financiera y sobre todo en la apertura de los mercados comerciales y financieros, dependiendo totalmente del país del norte en muchos de los rubros en materia económica.

Esta apertura  neoliberal se realizó sin una necesaria protección a los mercados internos: a los sectores agroindustriales, con la apertura indiscriminada de las fronteras comerciales con una gran desventaja para los sectores y los productores industriales y agropecuarios mexicanos, y con consecuencias negativas (sociales y económicas) en la migración hacia los E.U. de cientos de miles de connacionales año con año, despoblando las zonas otrora productoras agropecuarias[5].

Sin replantarse la política de apertura comercial exportadora con una posible diversificación de esta oferta exportadora comercial hacia otros países y regiones, protegiendo a los mercados agroindustriales internos, con una política de financiamiento y fomentos al desarrollo rural y agrícola, lo cual, desde luego, no se ha hecho, con las políticas económicas puestas en marcha, en las últimas décadas en nuestro país.

El fracaso del Modelo Económico Neoliberal en nuestro país.

Estas políticas económicas se han hecho siguiendo las medidas económicas planteadas desde el Consenso de Washington y su idea obsesiva y dogmática de tener el superávit primario  en las finanzas públicas de los países del orbe, desmantelando el Estado productivo industrializado nacional: privatizando sus pasivos y sus activos, pasando todo a manos de unos cuantos empresarios y delegando gran parte de sus responsabilidades de inversión y producción pública a estos entes privados y estando en manos de la Inversión Extranjera Directa (IED), con un pobre desempeño en materia de desarrollo económico y con una economía con un nulo crecimiento.[6]

Agravándose de manera casi definitiva: la pobreza y la desigualdad económica y social con escasez de empleos, con reformas económicas y administrativas que adelgazaban al Estado: un estado mínimo quitándole su capacidad de actuación.

Con un Banco Central autónomo del Gobierno Federal y tomando las decisiones de la Política Monetaria del país, supeditada a los intereses y la ideología de los grandes organismos financieros internacionales, con un déficit en la balanza de pagos y en la balanza comercial, con grandes deudas contraídas y utilizando un mayor porcentaje del gasto gubernamental para pagarlas, y tratando en todo momento de tener un supuesto  equilibrio en los indicadores macroeconómicos, sin importar sus consecuencias negativas hacia los sectores sociales y económicos más desfavorecidos.

Y es así que finalmente después de más de dos décadas de esta implantación del modelo económico neoliberal-monetarista, dejándolo todo en las manos de la apertura desregulada de los mercados es cuando se empieza a ver claramente con Joseph Stiglitz que [7]: este proceso de globalización neoliberal ha incumplido totalmente sus promesas de mejora y de combate a la pobreza y a la corrupción gubernamental,  han aumentado más la brecha entre los que más ganan y los que menos tienen, aumentando con esto la pobreza y la desigualdad económica y social, y trayendo con ello grandes costos sociales a esta contracción del gasto social y productivo gubernamental.

Otro premio nobel de economía ha criticado recientemente y fuertemente nuestro actual modelo económico y sus resultados, James J. Heckman, afirma que en esencia la economía mexicana: es lenta, altamente regulada en la ley, tiene elevada dependencia del petróleo y que el impacto negativo de los monopolios la hacen perder competitividad, además de que mantiene un sorprendente nivel de desigualdad. México en concreto “tiene una cultura política y económica de capitalismo de amigos, la cual ha protegido la creación de monopolios en el país”[8].

Así, y ante esto, según datos del Banco Mundial, en el año 2009, México ocupó el lugar 143 en crecimiento económico por persona entre los 152 países del mundo.

También nuestro país, en las últimas décadas se ha convertido en una gran fábrica de pobres muy pobres, que al mismo tiempo manufactura una pequeña élite aristocrática, retomado el dato base en el cual “un 50% de los mexicanos más pobres recibe un 17% del ingreso total nacional, en tanto un privilegiado 10% de los mexicanos más ricos concentra más del 40% del total”[9].

México debe diversificar su mercado exportador hacia otras regiones del mundo (en especial Latinoamérica), y no depender en su totalidad del obcecado e insuficiente TLCAN. Y obvio, mucho más ahora con el proteccionismo salvaje y de derecha del neofascista de Trump.

Por último y no menos importante, este podrido y corrupto régimen tecnócrata ya está rebasado por mucho, y ha llevado al país a una profunda crisis en todos los ámbitos. Necesitamos de una vez por todas sacarlos del poder vía democrática  porque parece ser que el despeñadero no tiene fondo y acabará por destruir a esta nación.

Así que dejémonos de tonterías, de egoísmos, mezquindades, de clasismos, de incongruencias. Sumemos en la pluralidad, en el debate sin los prejuicios y las telarañas mentales y veamos en la cooperación y en las coincidencias -sin dejar de lado la crítica- los mejores aliados para la decisión en la coyuntura decisiva por venir.

Twitter @JorgeGarciag26

[1] Al recuperar a Roger Hansen, en su estudio La política del desarrollo mexicano, Ed. Siglo XXI, México, año 1971.

[2] Hansen, Roger, Óp. Cit., pp. 33-35.

[3] Al recuperar a Sergio A, Magaña Martínez en: La intervención del sector Publico en la economía: un análisis comparativo del periodo del Desarrollo Estabilizador versus el Neoliberalismo Económico, en Finanzas Publicas para el desarrollo, Agenda para el desarrollo Vol.5, Editorial Porrúa, UNAM, Cámara de Diputados, México año 2007.

[4] Macías Tello, Carlos, Estado y Desarrollo Económico: México 1920-2006,cap. VII y VIII, en Finanzas Publicas para el desarrollo, Agenda para el desarrollo Vol. 5, Editorial Porrúa, UNAM, Cámara de Diputados, México, año 2007.

[5] De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con datos para el año del 2009, nos dice que en la primera década del siglo XXI alrededor del 10% de la población económicamente activa del país habrá cruzado la frontera norte en busca de mejores condiciones de vida y oportunidades laborales, ante las fallas y carencias estructurales de la economía interna, información que retroalimenta el analista Carlos Fernández-Vega, en periódico La Jornada, Martes 16 de marzo de 2010.

[6] “En los últimos años los Ingresos petroleros, las remesas de connacionales en E.U.A, la inversión extranjera y el turismo representaron un ingreso de más de 350 mil millones de dólares al país, que no se aprovecharon para impulsar el desarrollo económico nacional”, Carlos Tello, Óp. Cit.

[7] El análisis y deducción propia se desprende del estudio de Joseph E. Stiglitz, “El malestar en la Globalización”, cap. 1: La promesa de las instituciones globales, Editorial Taurus, México, año 2002.

[8]Heckman, James J., durante su participación en la Conferencia Internacional Retos y estrategias para promover el crecimiento económico, México, D.F., miércoles 19 de Octubre del 2009.

[9] Encinas Rodríguez, artículo Oportunidades truncas, en El Universal, México, 26 de septiembre de 2009.

2 comentarios en “Origen y retroceso de la actual política económica neoliberal

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