Independientes, ¿misión imposible?

Por Juan Pablo Aguirre Quezada

Antes de las últimas elecciones, tomando en consideración la crisis que viven los partidos políticos, se pensaba que las candidaturas independientes podrían ser la respuesta. Sin embargo, en Julio de 2018 quedó de manifiesto que este tipo de candidaturas enfrentan evidentes desigualdades en el proceso. ¿Será que los partidos no quieren competencia?

En el presente artículo, hago un recuento sobre las mismas, te invito a leerlo y a darme algunas alternativas de participación en los comentarios.

“… (…) Y gracias a esta libertad todo el mundo puede decir libremente lo que piensa, y votar por que alguien gobierne o deje de gobernar.

En eso consiste la dignidad, si me permite usted decirlo”.

Kazuo Ishiguro

En los pasados meses de octubre de 2017 a febrero de 2018 diferentes ciudadanos participaron en la recolección de firmas para proporcionar su apoyo en una candidatura para Presidencia de la República, fórmula en el Senado o Diputado Federal, situación inédita en México a escala nacional. Asimismo, otras personas buscaron este requisito para aspirar a aparecer como opción en una boleta electoral en elecciones locales como gobernadores, ayuntamientos o diputados locales.

Si bien en las entidades federativas los candidatos independientes ya han ganado gubernaturas (como el caso de Nuevo León), presidencias municipales o alcaldías; este proceso fue nuevo para muchos candidatos que se volcaron a ejercer sus derechos ciudadanos. Sin embargo, pese a los requisitos solicitados por el Instituto Nacional Electoral (INE) de recabar 1% de las firmas válidas en el padrón electoral de acuerdo con la población de la región en la que se buscaba participar, existieron diferentes reclamos en el proceso de recolección de apoyos para aspirantes.

De entrada, el uso de la tecnología fue una limitante, ya que  forzosamente los auxiliares de los candidatos debían contar con un teléfono inteligente de alta calidad y precio a fin de descargar la aplicación del INE que capturaba los datos. En este sentido únicamente se permitió recabar firmas a puño y letra en los municipios más marginados del país. Sin embargo, el uso de teléfonos para recabar una firma implica ya superar el analfabetismo digital, lo que en sí ya es una barrera.

Además de que la aplicación del INE requería carga de la batería y uso de datos celulares (con cargo al ciudadano gestor) lo que implicaba un apoyo adicional. Una vez escaneando los datos de la credencial de elector no siempre los datos como la clave de elector, nombre, apellidos o el número de la parte posterior se registraban correctamente, por lo que se debía repetir el procedimiento. En caso de copiar manualmente los datos se corría el riesgo de que la firma no fuera válida.

Otro reto era que el firmante diera su autorización para que pudiera tomarse su foto en la aplicación y fuera enviada al INE con sus datos personales. Esto generaba extrañeza en los ciudadanos, además de que servía como medio de control para comprobar la legitimidad de su firma. No obstante, pese a no ser un requisito obligatorio, este paso podría marcar la diferencia entre la validez o no de una firma.

Todo este procedimiento era un poco complicado si no se aprendía una inducción que permitirá el manejo de la aplicación y de no tener un teléfono inteligente que soportara las funciones. Aunado a esto, se requería de un espacio en la memoria del aparato para el funcionamiento correcto de la app, así como contar con datos móviles para enviar los datos encriptados de las credenciales de elector a la autoridad electoral.

Otra limitante fue el número de firmas válidas que se demandaba, que corresponde al 1% de la lista nominal de las jurisdicciones; aunado a ello, para los candidatos presidenciales se solicitaba que este requisito fuese incluido en la mitad más una de las entidades federativas, es decir, un total de 17.

Para un candidato presidencial independiente, en este sentido la meta eran 866 mil 593 apoyos válidos de los ciudadanos, pero en ocasiones había fallas o errores de mala fe o involuntarios que no permitían que todas las firmas fueran aceptadas. En contraste, para crear un nuevo partido político nacional se requiere de un número menor, cercano a la tercera parte de punto porcentual.

Se cierra una etapa de participación ciudadana diferente que por primera vez se vivió a escala nacional. No obstante, hay diferentes lecciones aprendidas para mejorar este proceso en siguientes años tanto para el INE como los ciudadanos y participantes. Ahora, los ciudadanos evaluaran sus propuestas previo al proceso electoral.

@realjpaquirre

También puedes revisar:

http://bit.ly/AdiósPANAL

http://bit.ly/MovCiudadano2018

http://bit.ly/MorenaGana2018

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