Debates presidenciales: Mucho protocolo, poca objetividad

“Sucede que a veces se discute

porque no se llega a comprender 

lo que pretende demostrar nuestro interlocutor.

León Tolstoi

 

Por Eliel Morales 

Ya han pasado dos debates presidenciales, desafortunadamente seguimos alejados del deber ser de un debate y seguimos siendo testigos de acusaciones y evasiones. Mientras no se discuta cómo se resolverán los problemas más importantes del país los debates seguirán abonando al show, dejando de lado la deliberación política. 

El día 22 de abril se realizó el primer debate presidencial de cara a las elecciones 2018, donde se transmitió no solo por medios convencionales como lo son la radio y la televisión, sino que también, fue transmitido vía electrónica por las autoridades electorales a través de las redes sociales. Y es que desde finales del año pasado, el tema de la organización de los debates es un aspecto que el INE ha venido buscando regular de manera más estricta.

Es así, que el 15 de diciembre del año pasado, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral aprobó el acuerdo INE/CG562/2017, donde se emitieron las reglas básicas para la realización de los debates presidenciales, donde entre otras cosas se acordó que se llevarían a cabo 3 debates (en las tres regiones del país: Norte, Centro y Sur) y la participación activa de los moderadores, entendida como la facultad de los mismos para interactuar directamente con los participantes y requerirles información adicional o hacerles preguntas espontaneas de interés público, a diferencia de los últimos debates presidenciales en el 2012, donde no se les permitía hacer preguntas a los candidatos.

A su vez, con la aprobación del primer formato para el primer debate presidencial se estableció que este, estaría conformado de 3 bloques en donde los temas a tratar para cada uno serían los siguientes: 1.- Seguridad Pública y violencia; 2.-Combate a la corrupción e impunidad y; 3.- Democracia, pluralismo y grupos en situación de vulnerabilidad, todo esto, con la finalidad de que los candidatos no se perdieran en sus ideas y se tuviese una linea objetiva dentro de los temas establecidos por el INE.

Ya con lo anterior, las cosas parecían ir tomando una consolidación mayor, sin embargo, faltaba el tema de la participación de la ciudadanía como sujeto activo dentro de los debates, dicha situación se vio cubierta con la publicación del acuerdo INE/CG383/2018, donde se aprobaron los mecanismos de participación ciudadana para los tres debates, este tema, de suma trascendencia, aperturó la puerta a la ciudadanía no solo para ser un elemento pasivo como espectador en el debate, sino que a través de encuesta o sondeo de opinión en el primer debate, un público participativo para el segundo y la participación a través de redes sociales en el tercer debate se le otorga el elemento activo a la ciudadanía.

Y fue así que llegamos al primer debate, el 22 de abril de este año electoral y la verdad es que un tema que dejó mucho qué desear fue la brecha existente entre lo que fue el debate de ese día y lo que debiera ser un debate conforme a la norma y es que la verdadera esencia de un debate, como bien lo establece el Reglamento de Elecciones tiene por objeto exponer y confrontar entre si las propuestas, planteamientos y plataformas electorales de los candidatos, cuestión que al menos ese día no se pudo vislumbrar de forma clara, ya que gran parte del tiempo estuvo dedicado a críticas y afirmaciones sin fundamento, que la misma autoridad permitió evidentente, en tanto que las propuestas de fondo y sobre todo el CÓMO y QUÉ SE DEBERÍA HACER para cumplirlas pareciera ser un tema que queda por completo en el limbo.

Es por tal situación, que si queremos que en un futuro no lejano, la calidad de nuestra democracia mejore, debemos exigir verdaderos debates, esto es, que sean objetivos y apegados al fondo de las propuestas, planteamientos y plataformas electorales, no preocuparnos tanto de la forma y ocuparnos más del fondo,  porque más allá de que las autoridades electorales nos garanticen normatividades y lineamientos que atiendan las cuestiones del procedimiento aplicable a los debates, más allá de saber cómo los candidatos a la hora del debate se van tirando la bolita, más allá del señalamiento o de la crítica subjetiva, la verdadera cuestión radica en saber cuáles son las ideas y los proyectos de los candidatos que traen consigo, para que el ciudadano, con base en el conocimiento obtenido por este mecanismo se encuentre en aras de poder razonar mejor su voto habiendo analizando las diferentes propuestas electorales.

@Eliel_jms

 

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