Francia en marcha, ¿pero hacia dónde?

Por Paulina Madrigal 

Francia tiene un nuevo presidente que tomará funciones el próximo 14 de mayo. El fundador del movimiento ¡En marcha!, Emmanuel Macron, planteó una opción ni de derecha ni de izquierda, reuniendo apoyos de ambos lados e impulsando una vía de centro.

El movimiento ahora rebautizado como ¡La República en Marcha! (LRM) ¿Es el surgimiento de una nueva corriente que representa mejor a la sociedad actual, o es el nuevo disfraz de los partidos tradicionales?, ¿Qué dirección tomará el gobierno durante los próximos cinco años bajo el mando de este nuevo partido político?

Hoy en día tanto la identidad como el rumbo de este partido no son claros. Primero, es necesario demostrar que Macron podrá gobernar ya que la mayor debilidad de su triunfo es que está lejos de contar con la mayoría en las elecciones legislativas. Segundo, aún queda una gran labor de convencimiento y un trabajo profundo en la identidad de lo que significa “ser de centro” o “ser progresista”.

Si bien Macron ganó frente a Marine Le Pen, es mucho decir que lo hizo con un amplio margen. Recordemos que venció gracias al vacío que se creó en Francia entre la extrema derecha y la extrema izquierda. En la primera vuelta los partidos moderados se quedaron rezagados con respecto a los extremos quienes acapararon más votos como se puede apreciar en la siguiente tabla

 

En la segunda vuelta se habló de un 66% de sufragios a favor de Macron, pero esta cifra era con relación a totalidad de votos expresados sin tomar en cuenta abstenciones, votos nulos y blancos. Esto pudo llevar a creer que había una generalidad, cuando en realidad la mayoría de los franceses no estaban representados.

TablaMacron2

¿Qué pasó con esos aproximados 12 millones de sufragios que se añadieron entre la primera y la segunda vuelta? ¿Cuántos electores se convencieron en 15 días de votar por Macron y cuántos cedieron al voto útil en la segunda vuelta?  Si bien no existe una cifra exacta para saber cuántos sufragios fueron por convicción y cuántos porque no tuvieron opción sino miedo a que pasara lo que inesperadamente sucedió con el triunfo de Donald Trump, lo cierto es que 1/ el resultado fue simplemente un no a la extrema derecha, no un sí al centro y al proyecto macronista y, 2/ es poco probable que el voto útil no se repita a favor de LRM en las elecciones legislativas. Sino que se configure un espectro político similar al de la primera vuelta presidencial.

El programa y los valores que Macron proclama en sí, no han ganado nada todavía. Tanto ciudadanos como representantes de otros partidos que se pronunciaron por Macron, reconocen que hicieron uso de su voto útil pero que están en radical desacuerdo con su propuesta por lo que han retirado su apoyo desde el momento en el que se anunciaron los resultados oficiales de la segunda vuelta, tal es el caso de Alexis Courbiere portavoz de la France Insoumise o François Baroin, Senador del Partido Les Republicains.

Incluso simpatizantes de Macron han criticado el giro que el movimiento ha tomado desde hace unos días cuando el partido LRM presentó la lista de candidatos a las elecciones legislativas, pues se teme que el movimiento sea un nuevo disfraz del capitalismo a ultranza o bien que se convierta en una caja de reciclaje de políticos de la escuela de François Hollande quienes saben que el Partido Socialista no les puede ofrecer la popularidad de la cual Macron goza en este momento. Así lo manifestó François Bayrou, el centrista por excelencia y de los primeros en apoyar a Macron.

LRM se sigue defendiendo y busca afianzar su reputación. Por un lado, anuncia la lista de 428 candidatos a las elecciones legislativas, asegurando que 52% de sus candidatos no han ejercido algún puesto político en su vida, que hay 214 mujeres, que los candidatos van de los 24 a los 74 años de edad. El partido apuesta por la diversidad. Y, por otro lado, se da el lujo de rechazar la adhesión de Manuel Valls, Primer Ministro en el gobierno de Hollande, a su movimiento por considerar que por el momento no cuenta con las características necesarias para representar dicho partido.

Un año de gestación del LRM no fue suficiente para consolidar los valores que Macron presentó en los debates: diversidad, apertura, seguridad, inclusión, liberalismo responsable y protección social. Él se califica como un progresista, pero ¿cuántos entienden el progreso como él?

Mientras tanto, la oposición está formando nuevos “movimientos” aprovechando el impulso de las elecciones. Para algunos es una renovación de la clase política, para otros es oportunismo. En cualquiera de los casos si no se integraron a LRM, es porque algunos frenos pensarán poner al nuevo presidente francés.

El presidente arranca su mandato con una Francia fracturada. El ejercicio de Macron será una constante lucha por ganar adherentes, legitimar su proyecto y demostrar a sus seguidores que al reunir apoyos no compromete los valores que lo llevaron al triunfo. De esto depende que el movimiento sin precedentes sea visto como el surgimiento de una clase política que representa mejor a las generaciones que reclaman responsabilidad, justicia social, ecología, inclusión, igualdad de oportunidades, transparencia y rendición de cuentas. De lo contrario verán a la propuesta como una fórmula más de mantener a los mismos en el poder.

La identidad del gobierno de Macron está por construirse. Sin duda la elección de Primer Ministro nos dará una pista de sus intenciones.

paumadrigal@gmail.com

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