¿Y si en vez de enseñar música, la compartimos?

 “Aquí hay algunas claves para aprender o enseñar música: en el comienzo, abraza el error en vez de corregirlo, como un niño tocando una guitarra al aire, no hay todas incorrectas. Permite a los jóvenes músicos tocar con músicos realizados diariamente. Anima a los músicos más jóvenes que toquen más de lo que practican, cuando más tocan más practican por su cuenta. La música viene del músico, no del instrumento. Y algo más importante, recuerda: el lenguaje (musical)  funciona mejor si tenemos algo interesante qué decir.”    

Victor Wooten

Decía el pedagogo brasileño Paulo Freire: “sólo aprendemos lo que nos emociona” y es cierto, las cosas más importantes de nuestra vida las aprendemos a base de la emoción. Hace algunos días tuve el gusto y el placer de ser invitado a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) a impartir una conferencia titulada: “Creatividad e imaginación a través de los sonidos” a los alumnos del área de técnicos en música de la Facultad de Artes, una experiencia nueva como grata para mí, después de dos horas de dialogar y compartir distintos ejercicios respecto al poder e importancia de la música en nuestra vida, me llevó a una reflexión y una pregunta necesaria en estos tiempos extraños y difíciles de nuestro mundo, ¿y si en vez de “enseñar” música, la compartimos? Si, compartir la música en vez de enseñarla.

Es necesaria una formación académica para todos aquellos que quieren adentrarse en el poderoso mundo de la música, pero, “en las escuelas de música se enseña repertorio musical, no música”, es lo que menciona Vangelis y con mucha razón, las instituciones educativas musicales a lo largo del tiempo y la historia enseñan repertorio y teoría musical, la música es algo mucho más grande que todo eso, “la música son de las cosas más importantes y están distorsionada”, muchas veces no se le da el respeto que merece. Si todas las personas que tienen alguna conexión con la música la respetaran y le diera la importancia que tiene, el mundo sería distinto. Apuesto por un cambio de paradigma en donde en vez de “enseñar” música, compartiéramos la música, dado que al compartir sentimos y al sentir estamos en movimiento y al movernos podemos cambiar nuestro rumbo.

Decía el Dr. Suzuki, un educador y músico japonés, quien desarrolló uno de los métodos más importantes e interesantes de enseñanza musical en el cual la enseñanza de la musical no era su propósito principal, “deseo formar buenos ciudadanos, seres humanos nobles. Si un niño oye buena música desde el día de su nacimiento, y aprende a tocar él mismo, desarrollará sensibilidad, disciplina y paciencia, adquiere un corazón hermoso”, y de eso se trata al compartir la música, si sale del corazón, muy probablemente tocará otros corazones.

Es aventurado querer cambiar todo un sistema educativo, pero es necesario repensar los métodos de aprendizaje y enseñanza de la música, al final del día, lo más importante es sentir la música y eso se logra compartiéndola.

Charles Gnomosky

 

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