¿Se está muriendo el voto en CDMX?

Por Óscar Cuevas

El pasado 5 de Junio de 2016, ciudadanos y ciudadanas tuvieron la oportunidad de participar en un evento histórico: la elección de quienes formarían parte de la Asamblea Constituyente. Envueltos en un descontento y mal humor social, heredado de la incapacidad de las personas servidoras públicas de los distintos niveles de gobierno por dar solución a las problemáticas ciudadanas; apoyado por pésimas campañas de información por parte de los partidos políticos, dieron como resultado una paupérrima participación ciudadana en las urnas. Solamente acudieron a votar el 28% de los enlistados en el padrón electoral.

Lo que hubiera sido un ejercicio de participación ciudadana histórico, resultaron unos comicios  que evidenciaron la distancia entre representantes y representados. La elección de los constituyentes en sí misma no se apoyaba precisamente en el respeto a la voluntad ciudadana expresada en las urnas. Es necesario recordar que de los 100 lugares disponibles para formar parte de la constituyente, solamente 60 serían votados mediante las urnas.

El 40 por ciento restante sería elegido por Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Mancera, la Cámara de Diputados y el Senado. Por su parte, el Congreso Federal ya ha elegido a sus representantes, los cuales reflejan la composición de la cámaras con una mayoría del PRI con 10 lugares, seguido por el PAN (7), PRD (4) y el PVEM (2).[1] Este complejo mecanismo de designación pudo haber influido en la voluntad ciudadana para acudir a las urnas.

El partido político con mayor número de curules fue Morena (22), en segundo lugar se colocó el PRD (19) y en  una lejana tercera posición el PAN (7). Esto es lo que reflejaría la voluntad ciudadana ejercida en las urnas.

Una vez agregados los lugares designados, la repartición de los curules cambia notablemente. En primer lugar, Morena se quedaría con los mismos 22, al no tener ningún designado, cosa que lo hace caer de la primera a la segunda posición. Caso contrario sucede con el PRD y el PRI, quienes suben al primero y tercer lugar respectivamente. El Sol Azteca pasa de 19 electos en urnas, a tener 29 curules totales, 10 más gracias a la designación.

El caso del PRI es dramático, pues pasa de tener 5 lugares elegidos en las votaciones a 21 curules, pues se le designaron en total 16 asientos. Como resultado de este complejo sistema de designación, la voluntad ciudadana en las urnas no fue escuchada. La complejidad que supuso la boleta con listas cerradas para partidos políticos y una lista para candidatos independientes derivó en una designación de curules que ponía en desventaja a los candidatos independientes[3].

A pesar de que éstos registraron en conjunto 173,487 votos, un número mayor que el PVEM, PT, MC y PANAL juntos, únicamente tendrán un curul. En contraste tanto el PVEM, y MC tendrán un representante electo, respectivamente y el PANAL tendrá dos[4]. La Asamblea Constituyente se conformó con un claro déficit de participación ciudadana, cosa que contribuye a su dudosa legitimidad[5] y a su evidente falta de Gobernanza Electoral.[6]

Como resultado, quienes integrarán la Asamblea Constituyente, que tendrá como mandato el dar forma a la primera Constitución Política de la Ciudad de México  deberán asegurar que la norma más importante de la que será la Ciudad de México fomente la participación ciudadana, la rendición de cuentas, el combate a la corrupción y que se represente adecuadamente a los distintos grupos que forman parte de nuestra ciudad.

@CuevasO33

[1] http://cidac.org/saldo-las-elecciones/ consultado el 15 de Junio de 2016 a las 19:00 horas

1 http://cidac.org/saldo-las-elecciones/

[2] Programa de Resultados Electorales Preliminares disponible en http://prep2016-cdmex.ine.mx/Asambleistas/Entidad/Detalle-de-Votos/#tablaCI

[3] De acuerdo al dictamen de la reforma, el número de votos mínimo para adquirir un lugar en el Constituyente se fija con el cociente natural producto de dividir la votación válida emitida entre el número de lugares a asignar, en este caso 60. Entonces, el número mínimo de votos para tener ganar un lugar es: 32, 029. En la fórmula de los partidos políticos al denominador (60) se le restan los lugares que hayan ganado los candidatos independientes, y la votación valida emitida es aquella únicamente de partidos políticos, esto da como número mínimo: 29,139 votos. Los lugares restantes se asignan con el resto mayor hasta llenar las 60 curules.

[4] http://cidac.org/saldo-las-elecciones/ consultado el 15 de Junio de 2016 a las 20:00 horas

[5] Entendida aquí no solamente en términos meramente procedimentales, que llamaríamos Legalidad; sino como la confianza que sale del representante al elegir mediante las urnas a quien quiere representarle. Agrega una dimensión moral a la Legalidad (integridad en sentido amplio) y una dimensión sustancial (la preocupación por el bien común)

[6] Comprendida en el presente texto como el respaldo que tienen las elecciones al ser resultado de un esfuerzo entre el Gobierno, las Organizaciones Civiles y los ciudadanos por respaldar la voluntad popular expresada en las mismas.

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