FARC-EP, de la resistencia a la representación política

Por Óscar Cuevas

La paz es el camino, afirmó Gandhi alguna vez. El domingo 2 de octubre pasado, el pueblo colombiano votó en plebiscito si apoyaba o no los acuerdos de paz. ¿Sabes qué se propone? ¿Estarías en favor o en contra de que las FARC-EP formen un partido político?

Colombia vivió un momento histórico. Las colombianas y los colombianos acudieron a las urnas para votar en favor o en contra del plebiscito que busca dar por terminada una cruenta guerra entre las FARC y el gobierno colombiano, en donde el perdedor, siempre, es el pueblo. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, al emitir su voto, hizo un llamado al pueblo colombiano a ser protagonista de un cambio histórico.

El primer mandatario declaró abiertamente ser partidario del Sí, pues desde su óptica, el acuerdo brindará mayor legitimidad a la democracia colombiana[1]. La decisión quedó en 34 millones 985 mil ciudadanos y ciudadanas, sin embargo, mientras esto se escribe y con el 99.98 % de las mesas informadas, el NO prevalece sobre el SÍ en la votación.

De los más de 34 millones, acudieron a votar alrededor de 13 millones de colombianos y colombianas; es decir, se tuvo una participación del 37.42 %; que representa 13, 059, 655 votos, de los cuales 12, 808, 858 fueron considerados como válidos. Se presentaron 86, 243 votos no marcados y 170, 946 votos nulos. Esto quiere decir que el plebiscito fue un rotundo fracaso para el tema tan importante en cuestión.

Solamente el 37.43 % contestó a la pregunta ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?[2] Cabe decir que la pregunta es de por sí tendenciosa. ¿Quién no estaría de acuerdo con la construcción de una paz estable y duradera? Al parecer, el 50.21 % de los votantes.

¿Por qué los colombianos y colombianas votaron en contra de los Acuerdos? Ojo, no se vota en favor de la guerra, sino en favor o en contra de los acuerdos que se dieron de manera horizontal entre el Gobierno y las FARC. ¿Pero, en qué consisten dichos acuerdos?

El Acuerdo General para   la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera fue resultado de los diálogos exploratorios ocurridos en La Habana, Cuba entre el día 23 de febrero y el día 26 de agosto de 2012. En el documento puede leerse que tanto el Gobierno de Colombia como las FARC-EP respetarán los principios y valores democráticos, entre ellos, reconocen a la paz como un derecho humano universal, que debe ser una condición fundamental para el adecuado progreso de las colombianas y los colombianos.

El Acuerdo tiene seis puntos fundamentales. El primero contiene el acuerdo “Reforma Rural Integral” en donde se busca contribuir a erradicar la pobreza a partir de la integración de las regiones, la promoción de la igualdad y el aseguramiento del pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía.

El punto dos, habla sobre el acuerdo “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”, en donde se insiste en el fundamental papel de las nuevas fuerzas en el escenario político como un instrumento para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales. Se insiste en la “dejación” de armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para las colombianas y los colombianos.

El tercer punto contiene el acuerdo “Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de  las Armas”, tal vez uno de los puntos más controvertidos, en donde se habla de la reincorporación       de       las       FARC-EP      a          la vida civil.    En cuyo apartado 3.2.1 se habla de la reincorporación política de las FARC-EP dentro de las reglas del juego democrático.

En este espacio del documento se afirma que el tránsito de las FARC-EP, de organización    en armas a un nuevo partido o movimiento político legal, que goce de los derechos           y cumpla con            las obligaciones y deberes propios del  orden constitucional, es una condición  necesaria para el fin del conflicto       armado, la construcción    de una paz estable y duradera y, en general, para el fortalecimiento de la democracia en Colombia.[3]

Tomando en consideración lo anterior, el Estado Colombiano otorga a las FARC-EP una serie de garantías para formar un nuevo partido político o movimiento político.

El         partido o          movimiento     político así       reconocido deberá     cumplir            los        requisitos            de        conservación  de       la personería   jurídica            y          estará  sujeto  a          las            causales          de pérdida       de        la         misma  revistas          para     los       demás partidos y movimientos   políticos           de        conformidad   con      la         Constitución    y          la ley,   salvo   la            acreditación    de        un        determinado   número           de afiliados,    la         presentación   a            certámenes     electorales      y la obtención de un   umbral de        votación,         durante            el tiempo comprendido entre la fecha   del       registro            y          el         19        de julio de       2026[4].

Además de contar con un periodo excepcional para legitimar su constitución mediante el número de votos obtenidos y la suma de seguidores, las FARC-EP recibirían una suma equivalente al 10% anual de apropiación presupuestal para el funcionamiento de los partidos y movimientos políticos, además de recibir una aportación de 5% anual con la finalidad de contribuir a la difusión y divulgación de su plataforma ideológica y programática.

De la misma manera, se realizarían reformas constitucionales y legales necesarias para que las FARC-EP aseguren una representación política, tanto en la cámara de representantes, como en la de senadores; pues en ambas tendrían un mínimo de 5 curules durante dos periodos constitucionales a partir del 20 de julio de 2018, entre otras polémicas decisiones, como el otorgamiento de una asignación única de normalización equivalente a 2 millones de pesos a quienes hoy pertenecen a las FARC-EP.

Tal vez, dicho punto haya sido el causante de la mayor parte de los Nos en la reciente votación, pues es la sección más discutible del Acuerdo. El punto 4 habla de la “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas” en donde se promueve una visión que dé tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del consumo, asegurando un enfoque de derechos humanos.

En el quinto punto se trata del esclarecimiento de la verdad, la búsqueda de los seres queridos desaparecidos, y la reparación del daño causado a personas, colectivos y territorios. Finalmente, el sexto punto del Acuerdo se refiere a los mecanismos de implementación y verificación. Sin duda, el asunto colombiano es un síntoma de que el plebiscito no es suficiente para resolver un problema con más de 50 años de vigencia.

Afortunadamente, tanto el presidente colombiano como el dirigente de las FARC-EP han reafirmado su voluntad por hacer política mediante la vía pacífica. Muchas preguntas quedan en el aire. ¿Pueden los colombianos y colombianas confiar en un grupo que habla de paz cuando le hizo la guerra a su pueblo durante más de 50 años? ¿Es capaz el pueblo colombiano de dejar atrás las heridas causadas por las FARC-EP y dialogar con ellos? ¿Tienen las FARC-EP la capacidad teórica y las herramientas de investigación social necesarias para coadyuvar a resolver las problemáticas ciudadanas?

Esperemos, por el bien del pueblo colombiano que todas estas preguntas tengan respuestas afirmativas. Colombia no merece ni quiere tener una víctima más. Es tiempo de crear la paz por medio de la inclusión. Así como en los 80 y 90 hubo una ola democratizadora en América Latina, esperamos que en estos años veamos una ola pacificadora en nuestra región. Es tiempo de que Latinoamérica crezca, somos una sola sangre y una gran familia.

@CuevasO33

[1] El NO gana en el plebiscito por la paz de Colombia, publicado el 2 de octubre de 2016 a las 16:19 GMT en https://actualidad.rt.com/actualidad/220251-colombia-plebiscito-acuerdo-paz-farc recuperado el mismo día.

[2] En http://plebiscito.registraduria.gov.co/99PL/DPLZZZZZZZZZZZZZZZZZ_L1.htm consultado el 2 de octubre de 2016 a las 16:35 hora de la CDMX

[3] Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. 24 de agosto de 2016 en http://www.acuerdodepaz.gov.co/sites/all/themes/nexus/files/24_08_2016acuerdofinalfinalfinal-1472094587.pdf consultado el 02 de octubre de 2016. Página 61

[4] Ibid. Página 62.

Un comentario en “FARC-EP, de la resistencia a la representación política

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