Casa Blanca: periodismo de investigación que marcó la Presidencia de EPN

Por Óscar Cuevas 

Uno de los factores que permiten medir la calidad democrática de un país es el papel que tienen los medios de comunicación. Durante la presidencia de EPN hubo un caso emblemático, que marcó un antes y un después de la administración. Ante la insitencia de la actual administración por hablar sobre la “prensa fifí”, resulta imprescindible hablar de una herramienta fundamental: el periodismo de investigación.

En el presente artículo hago una revisión sobre la metodología utilizada en el caso Casa Blanca y sobre la necesidad y pertinencia de este tipo de investigaciones en un país como México, en donde la impunidad y la corrupción parecieran ser un modus operandi normal entre las élites que detentan el poder público

Las técnicas de información han evolucionado a lo largo de la historia humana. Desde las mitologías fundacionales y las leyendas impulsadas en las distintas tradiciones orales, pasando por la imprenta y llegando a las redes sociales; las técnicas han marcado la manera en cómo la información se produce, recibe y traduce en los distintos grupos sociales.

En un mundo posmoderno marcado por valores como el narcisismo, el consumismo, la posverdad y la vorágine de la información, el periodismo de investigación es una herramienta útil para construir una opinión pública madura, argumentista y proclive a los acuerdos.

Uno de los principales obstáculos que enfrenta el periodismo de investigación en estas épocas en donde el tiempo se ha expandido, es que el proceso artesanal de una planeación periodística se presenta como antinomia del proceso de producción de la noticia. Las redes sociales y su hambre por extender el tiempo hasta provocar coberturas segundo a segundo o minuto a minuto, han hecho que el periodismo de investigación tenga que evolucionar, modificando radicalmente la manera en cómo se trabaja dentro y fuera de las salas de redacción.

Por ello, el periodista de investigación enfrenta, por lo menos, tres retos importantes: primero, debe ser preciso y certero, considerando el tiempo que tiene para preparar una investigación; segundo, debe trazar con gran exactitud el plan de trabajo e identificar a sus informantes clave; y tercero, debe encontrar el ángulo de interés público que coloque su tema de investigación ante la opinión pública.

Según el Manual El Periodista de investigación latinoamericano en la era digital (2018)[1], que en su página 22 retoma a Kaplan[2], el periodismo de investigación no es: de filtración, ni solamente especializado, tampoco es nada más crítico, ni únicamente trata sobre el crimen y la corrupción.

El periodismo de investigación va más allá, primero debe identificarse un tema disparador, que se desprende de las inconsistencias entre lo dicho y los hechos. Posteriormente, el periodista debe construir una hipótesis principal y si es necesario, una secundaria, según Alfredo Torre (2012)[3] las hipótesis: 1. Ofrecen una explicación provisional que indica una posibilidad de resolución del problema, aunque sea susceptible de comprobarse, rechazarse o abandonarse por otra mejor, en la fase ejecutiva de la investigación. 2. Introducen coordinación en el análisis (no se prueban hechos aislados, sino relaciones entre los mismos). 3. Orientan la elección de los datos. 4. Guían la labor de investigación.

El tercer paso es mapear qué se ha publicado sobre el tema propuesto, para identificar la aportación de la investigación al interés público; más tarde, es necesario determinar las fuentes a consultar: documentales, orales, digitales y oficiales. El quinto elemento es identificar, cuáles son los mínimos hechos demostrables para dar vía libre a la publicación.

El sexto momento dentro del proceso es evaluar los posibles impactos que tendrá la investigación y cuáles pueden llegar a ser los posibles pantanos de esta, una vez realizado lo anterior, es necesario valorar la seguridad del periodista, los recursos requeridos, y la viabilidad de la investigación.

Ahora que ya hemos establecido cuál es la metodología que debe seguir el periodismo de investigación, analizaré una de las indagaciones especiales realizada por Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta y Sebastián Barragán; para el portal Aristegui Noticias: La casa blanca de Enrique Peña Nieto; con el objetivo de determinar si en este caso se hizo o no periodismo de investigación.

El reportaje de la casa blanca de Enrique Peña Nieto fue el que causó mayor disgusto en la Presidencia […] (el equipo de investigación) había aportado un espacio de luz en historias de corrupción, rendición de cuentas y clientelismo, en un país donde la relación prensa-poder hace que la investigación periodística sea la excepción y no la regla.[4]

Dicha pesquisa, publicada el 9 de noviembre 9 del 2014, a las 5:00 am; marcaría el rumbo de la administración de EPN. La Casa Blanca evidencia uno de los síntomas de la corrupción en las administraciones públicas en distintos niveles: el tráfico de influencias y el compadrazgo que se da entre grupos de poder del sector público y privado.

Al igual que la Casa Blanca, Proceso, en La élite del poder, colusión de magnates y políticos[5]; señala que es la élite de la iniciativa privada que domina los distintos sectores económicos del país y que durante décadas ha salvaguardado sus intereses financiando campañas presidenciales, recurriendo al chantaje e impulsando cercos publicitarios a medios de información, con el único objetivo de impedir el desarrollo de la izquierda en México mediante la implantación del modelo neoliberal.

Dicho modelo ha resultado beneficioso para ambas élites, que lejos de pelearse el poder público, se lo reparten. Lo noticioso del caso de la Casa Blanca fue demostrar cómo el Presidente de la República hacía valer su condición de máximo mandatario para obtener favores del Grupo Higa a cambio de ganar licitaciones públicas.

Y cómo, gracias a un acto frívolo por parte de la Primera Dama en donde muestra el interior de la Casa Blanca a la revista Hola, los periodistas arriba mencionados identifican una posible línea de investigación, que se comprueba en el desarrollo de la misma:

Una investigación de varios meses realizada por este equipo de periodistas, con el apoyo de la plataforma de periodismo latinoamericano Connectas y el International Center For Journalists, pudo confirmar que la residencia se ubica en Sierra Gorda número 150 y que no está registrada a nombre de Enrique Peña Nieto, tampoco al de Angélica Rivera ni a los de sus hijos.

La residencia –con un valor aproximado de 86 millones de pesos, unos 7 millones de dólares (al tipo de cambio de julio pasado), según un avalúo independiente contratado para esta investigación es propiedad de Ingeniería Inmobiliaria del Centro, una empresa que pertenece a Grupo Higa.[6]

Además de comprobar la hipótesis de su investigación, el grupo de periodistas logra respaldar la información con la utilización de distintas fuentes: la documental, con avalúos y planos de la residencia, expedientes, facturas y contratos; las orales, con entrevistas a los actores realizadas en otros medios;  digitales, a través de las solicitudes de información al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI); y oficiales, al revisar la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, y solicitar información a la Presidencia de la República, el DIF Nacional y la Secretaría de la Función Pública.

De la misma manera, el medio justifica por qué no se integra más información para conocer las versiones de distintos actores, al afirmar que se buscaron a dichos involucrados sin obtener respuesta.

Si bien la investigación logró tener un impacto importante a nivel de medios de información y afectar la percepción de la administración de EPN, no fue suficiente para llevar ni a los integrantes de Grupo Higa ni al Presidente de la República ante las autoridades competentes.

Recordemos que la “investigación” dirigida por Virgilio Andrade, personaje cercano a Luis Videgaray, se centró en los contratos entregados a dos empresas: Grupo Higa y Constructora Urbanizadora Ixtapan; así como en la compra de tres casas a las dos contratistas: la de Peña en Ixtapan, la del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en Malinalco; y la de Angélica Rivera en las Lomas de Chapultepec.

En los tres casos, Andrade concluyó que las “las relaciones personales no están prohibidas” y que “el conflicto de interés no se materializa con la amistad”.[7] Se podrá decir lo que se quiera de la investigación de la ‘casa blanca’ de la esposa del presidente, pero no se puede argumentar que no hubo consecuencias.

Angélica Rivera de Peña devolvió la casa al grupo Higa. Esta constructora quedó fuera del contrato por cuatro mil 800 millones de dólares que implicaba el tren rápido México-Querétaro, y el presidente ofreció una disculpa pública a la nación.[8]

Contrario a lo que piensa Hiriart en el párrafo anterior, la casa blanca debió tener mayores consecuencias. Uno de los grandes problemas del sistema político y judicial en México, es la impunidad. México es el cuarto país más impune a nivel global, con una calificación de 69.21 puntos está a la cabeza de las naciones impunes en América, de acuerdo con el Índice Global de Impunidad México 2018 (IGI-MEX 2018), publicado por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).[9]

El caso de la casa blanca de EPN no solamente fue un buen ejercicio de periodismo de investigación, sino que determinó la manera en cómo la ciudadanía percibió el actuar de la administración de Peña Nieto. Como resultado de este y otros escándalos de corrupción fue comprensible que la aprobación de su gestión haya caído hasta el 30%. Nivel mínimo histórico desde 1995, según la publicación realizada por Reforma el pasado 13 de abril de 2016.[10]

De la revisión de la metodología de la investigación especial realizada por un grupo de periodistas para el portal Aristegui Noticias, podemos concluir que el periodismo de investigación, cuando se hace con una metodología rigurosa, que expone las inconsistencias discursivas y las incongruencias performativas, apoyado en evidencias, resulta una herramienta fundamental para construir una opinión pública más informada.

El periodismo de investigación aporta en el nivel de la profesionalización de los periodistas, a un mejor tratamiento de la información; y en el nivel de la recepción de los mensajes, acostumbra al lector a validar la información solamente si ésta utiliza argumentos y cifras demostrables que ratifiquen su veracidad.

Bibliografía digital utilizada.

 

 

 

[1] Salamanca, Nathalia, Jorge Luis Sierra y Carlos Eduardo Huertas (2018), El periodista de investigación latinoamericano en la era digital, Connectas, International Center for Journalist. (Capítulos 1 y 2).

[2] Looney, M. (30 de enero de 2013). Cuatro cosas que el periodismo de investigación no es. Recuperado el 1 de octubre de 2013, de Ijnet. Red de Periodistas Internacionales: http://ijnet.org/es/blog/cuatro-cosas-que-el-periodismo-de-investigacion-no-es

[3] Torre, A. (2012). Taller de Periodismo de Investigación. Recuperado el 6 de octubre de 2013, de Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Periodismo y Comunicación Social: https://periodismodeinvestigacion.files.wordpress.com/2012/04/ documento-14.pdf

[4] Huerta Zapién, Irving Rubén. (2015) La casa blanca de EPN. Tesina. Cide. México, D.F.

[5] Rodríguez Arturo, Mathieu Tourliere y Villalobos Areli. (12 mayo 2018) La élite del poder, colusión de magnates y políticos. Proceso. Consultado el 15/03/2019. Disponible para su consulta en https://www.proceso.com.mx/534012/la-elite-del-poder-colusion-de-magnates-y-politicos?fbclid=IwAR3IA-tfHkCnyqD-ungMWr3RsGF7ko8JO1PUgiYbY_Z-znlgYj5f0HWAyN8

[6] Cabrera Rafael, Lizárraga Daniel, Irving Huerta y Barragán Sebastian, La casa blanca de Enrique Peña Nieto. Investigación Especial en Aristegui noticias. Consultada el 17/03/2019. Disponible para consulta en https://aristeguinoticias.com/0911/mexico/la-casa-blanca-de-enrique-pena-nieto/

[7] Redacción. (27 de octubre de 2015) La “Casa Blanca”, un caso “legalmente cerrado”: Virgilio Andrade. Proceso. Consultado el 17/03/2019. Disponible para su consulta en https://www.proceso.com.mx/419192/la-casa-blanca-un-caso-legalmente-cerrado-virgilio-andrade

[8] Hiriart, Pablo. (24 de Agosto de 2015) Consecuencias de la casa blanca. Opinión en el Financiero. Consultado el 17/03/2019. Disponible para su consulta en https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/pablo-hiriart/consecuencias-de-la-casa-blanca

[9] IMCO Staff. (2018). Índice Global de Impunidad México 2018 vía UDLAP. IMCO. Consultado el 17/03/2019. Disponible para su consulta en https://imco.org.mx/temas/indice-global-impunidad-mexico-2018-via-udlap/

[10] Cuevas, Óscar (18 de julio de 2016). EPN, Casa Blanca, ni perdón ni olvido. Órbita Política. Consultado el 17/03/2019. Disponible en https://orbitapoliticamexico.wordpress.com/2016/07/18/epn-casablanca-niperdon-niolvido/ 

@CuevasO33

También puedes revisar:

Pegasus: pináculo de la censura en México

Constitución Moral, ¿autoritarismo?

Hombre, consumo y desperdicio

Los comentarios y opiniones vertidos en Órbita Política son responsabilidad del autor, no representan una consultoría, asesoría o prestación de servicios de ninguna índole. 

5 comentarios en “Casa Blanca: periodismo de investigación que marcó la Presidencia de EPN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s