Juan Pablo Aguirre Quezada
“La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás”. Winston Churchill.
En los últimos meses ha existido la idea recurrente de parte de Congresos Estatales, dirigentes de partidos políticos nacionales y al menos una veintena de legisladores federales de reducir el número de Diputados y Senadores, con la justificación principal de reducir el costo del presupuesto público destinado a los poderes legislativos. Si bien las ideas parecen ser convincentes, la realidad es que el costo puede ser menor de las ventajas de estas iniciativas. En ese sentido, valdría plantearse otra interrogante ¿Qué ventajas habría de aumentar diputados y senadores? Es decir, pensar diferente.
Si bien puede ser una idea impopular debido a la baja evaluación obtenida por estos representantes populares en diferentes estudios de confianza ciudadana en materia de opinión pública, si tuvieran un sueldo y prestaciones moderadas podría generar un mayor interés por la ciudadanía, además de fomentar un mayor interés en la cultura política. Seguir leyendo
