De espectadores a “prosumidores”

Por Óscar Cuevas

En este artículo describo de manera breve, qué son las redes sociales, para qué sirven y cuál fue el cambio que se dio en las audiencias digitales a las que llamamos prosumidores.

            La aparición de las redes sociodigitales modificó de manera importante la relación entre el medio y las audiencias. Si bien la radio y algunos programas televisivos permitían la interacción del público en algunos programas, la participación de los mismos era controlada bajo el formato de estos dos medios de comunicación.

            Con la aparición de las redes sociodigitales ocurre un cambio fundamental: las audiencias se convierten, a un tiempo, en consumidores y productores de mensajes. Esto trajo como consecuencia importantes modificaciones a la ecología de los medios de comunicación. Algunos autores, como Monsiváis, Villamil o Castells han visto en las redes la Gran Alternativa; otros menos optimistas, como Eco, Lipovetsky o Bauman; las perciben como una amenaza para la formación de argumentaciones, dando prioridad a la doxa.

Tomado del canal Sociología de la Comunicación.

            Más allá de las interpretaciones éticas o deontológicas, la aparición de las redes sociales ha posibilitado el desarrollo de una audiencia con un perfil interactivo, convergente, que privilegia la información útil, ya sea en un sentido intelectual, emocional o lúdico.

            Para Villamil (2017) las audiencias convergentes se caracterizan por una interactividad que busca generar interacciones más horizontales, una mayor capacidad sígnica, derivada de la hipertextualidad en la red, un consumo más grande de contenidos instantáneos, así como una mayor exposición a comunicaciones persona-persona o persona-grupo. Tal vez la característica más importante que menciona Villamil tenga que ver con la intervención directa que tienen las audiencias dentro de redes sociales como Facebook o Twitter.

            Así, la aparición de las redes sociodigitales no solamente transforma la interrelación entre el medio y las audiencias, sino se instaura en comportamientos cotidianos y reconfigura los valores de la sociedad. En un complejo digital-híbrido, valores como la permanencia, la paciencia y la reflexividad, pierden sentido ante la vorágine y la gran cantidad de mensajes a los que estamos expuestos en la red de redes.

Retomado del canal de Notimex TV

            Dichos mensajes, en términos foucaultianos, son expresiones con ciertas voluntades de verdad que se insertan en la microfísica de lo digital. Como afirma Castells (2012), las redes sociodigitales no escapan a la lógica de que la lucha de poder fundamental es la batalla por la construcción de significados en las mentes. Desde esta lógica, el poder de interconexión juega un papel fundamental, pues es la capacidad de poner en común temas, narrativas, mensajes; que se traducen en causas, emociones y acciones.

            Desde Castells, las redes sociales, si bien son una oportunidad para crear una colectividad social, que podrían ser espacios de autonomía fuera del control de gobiernos y corporaciones, siguen siendo constructos lógico-deductivos-sociales, que funcionan bajo la lógica del control. Para el sociólogo español, el poder dentro de las redes sociales está constreñido bajo aquéllos que programan y quienes conectan, en medio, tenemos a quienes permiten ingresar a ciertos contenidos; por lo que las redes sociodigitales no son un espacio libre del poder ni de coerción, la diferencia es que los usuarios, al re-programar y re-conectar pueden generar una comunicación horizontal, que, desde esta visión, podrían producir narrativas autónomas.

            Sin embargo, la visión de Castells fue producida en 2012, antes de Cambridge Analytica y los escándalos derivados del uso de datos personales en campañas políticas como la presidencial de Donald Trump, José Antonio Meade o el mismo Andrés Manuel López Obrador. Un simple me gusta puede generar muchos cruces de información de los usuarios: sus gustos, sus relaciones interpersonales, su geolocalización, su posición política, sus niveles de consumo, fobias y filias. (Villamil; 2012, p.172).

Tomado del canal Capital.

            Además, pensar que las redes sociodigitales son las principales causales de los movimientos sociales en la primavera árabe o el yo soy 132 en México, por mencionar solamente un par de ejemplos, sería ignorar lo que precisamente dice el sociólogo español, el nuevo espacio público, es un espacio interconectado entre lo digital y lo urbano, es un espacio, que Castells denomina, de la autonomía, pues, para este autor, las redes sociales digitales ofrecen la posibilidad de deliberar y coordinar acciones sin trabas. (2012, p. 26)

            Sin embargo, esta afirmación es, por lo menos, ingenua; pues olvida que cualquier medio está supeditado a sus alcances lógico-orgánicos. Pensemos en Twitter, por ejemplo, que reduce la discusión a 280 caracteres o en Facebook, en donde, gracias al algoritmo, los usuarios son expuestos a los contenidos con los cuales están de acuerdo. Este par de funcionamientos que parecieran responder a la economía e incentivar la capacidad de síntesis tienen, en democracia, consecuencias importantes para la deliberación de problemas públicos, como abordaremos en la conclusión de este breve corolario.

Realizado por Órbita Política

            Si aceptamos las premisas de Villamil y Castells, en donde las redes sociodigitales posibilitan a los usuarios transitar de experiencias individuales a proyectos en común ocupando el medio y creando el mensaje, ¿qué pasa entonces con las noticias falsas? ¿De dónde surgen? ¿Cuál es el impacto que tienen en la deliberación pública en general y en las campañas políticas en lo particular? 

¿Qué consecuencias dialógicas, políticas, éticas y sociales tiene la generación, transmisión y multiplicación de las noticias falsas en las redes sociales? Antes de responder a las interrogantes anteriores, es necesario primero, definir qué son las noticias falsas, tarea en la que me ocuparé en la siguiente entrega.

El presente texto pertenece a la tesis de grado Entre propuestas y arquetipos: 47 spots presidenciales en México 2018.

Puntuación: 5 de 5.

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