TRANSitar la CdMX

Por Óscar Cuevas

Lo transexual ha llegado a la posmodernidad para instaurarse como una lucha por el derecho a la identidad, a la autodeterminación y a la configuración del propio género. Sin embargo, todavía existen temas pendientes para la población transexual en la CdMx

La situación laboral, el acceso a la salud y a la educación, la capacidad de tomar un crédito o la seguridad; siguen siendo problemas que no han logrado ser atendidos debidamente en la ciudad.

I was born twice: first, as a baby girl, on a remarkably smogless Detroit day in January of 1960; and then again, as a teenage boy, in an emergency room near Petoskey, Michigan, in August of 1974.

Middlesex. Jeffrey Eugenides

La historia de la sexualidad es también la historia de la represión y la hipersimbología. Mientras que el sexo masculino fue sinónimo de poder, lo femenino fue recluido, encerrado, prohibido. La proclividad del pensamiento humano a encasillar en blanco y negro la realidad se ha mostrado insuficiente en tiempos ultramodernos.

Lo masculino ha sido asociado con la fuerza, la destreza, la audacidad, la fortaleza; pero también ha sido disociado de la debilidad, la torpeza, la estupidez y la blandura. En medio de estos dos símbolos aparece un tercero, asociado a la homosexualidad, a lo anormal, a la enfermedad mental hasta hace pocos años.

Los movimientos en favor de la diversidad han colocado el derecho de decidir sobre el cuerpo y sobre la identidad en la palestra. La discusión gira en torno al derecho de una persona de identificar la mente con su cuerpo, dejando de lado la condición meramente biológica.

Lo transexual derivado de los principios democráticos, recuerda que los individuos somos los únicos que tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. “No es que no me gustara ser hombre, simplemente, me identifiqué con una mujer desde pequeña. Desde que tenía ocho años, más o menos, empecé a notar que disfrutaba hacer tareas que le correspondían a la mujer. No me veía como un niño, yo quería que los demás se dieran cuenta que era una niña mentalmente, no transicioné, siempre he sido mujer.”  Me comenta Maya, estilista, dueña de su propio negocio desde hace quince años.

Cuando comencé a aceptarme, fue difícil. Es un proceso que te hace luchar contra la sociedad. Las agresiones son constantes y vienen de todos lados. Desde la casa, la escuela, la calle. Los hombres son quienes te agreden, pero también las mujeres cis y las chicas trans. Para mí fue muy importante tener cerca a gente que me animaba a seguir con la transición y las operaciones.”

En México, las personas trans -transgénero, transexuales, no binarias, muxes- constituyen una de las poblaciones con marcada vulnerabilidad económica, laboral, educativa y sanitaria, además de sufrir violencia de manera cotidiana, generalmente en un contexto de impunidad.[1]

En la Ciudad de México, existe un desconocimiento generalizado por parte de los funcionarios públicos, que trata de paliarse con diversos talleres de sensibilización que otorgan varias organizaciones civiles. Dentro de la lucha de la comunidad diversa, se han ganado espacios dentro de la sociedad, como el reconocimiento del matrimonio igualitario y el cambio de identidad de género o corrección de datos.

Sin embargo, sigue habiendo temas pendientes, como el castigo a quienes agreden a las mujeres y hombres trans, así como una política pública adecuada en materia de salud, que ayude a combatir los prejuicios que enfrenta la población trans a la hora de asistir a los servicios de salud pública.

El estudio La situación de acceso a derechos de las personas trans en México, apunta que sólo un 34.3% ha realizado un cambio de registro de nombre y sexo en su acta de nacimiento, muy probablemente porque el reconocimiento legal de la identidad de género es de reciente creación en sólo cuatro estados del país. De dicho porcentaje, una vez más se encuentra una diferencia entre hombres (17.1%) y mujeres (15.6%); las mujeres trans tienen más dificultades económicas, sociales y culturales para ejercer este derecho. Solo el 35.8% ha realizado el cambio de acta de nacimiento en su localidad y el resto (64.2%) fuera de la misma. [2]

Los beneficios que se desdoblan al contar con el reconocimiento a la identidad son el ejercicio del derecho a votar, la aceptación social, viajar dentro y fuera del país, continuar estudiando, acceso a atención médica, conseguir un mejor empleo y no perder el empleo. Y las afectaciones de no contar con este procedimiento son la falta de reconocimiento de estudios, imposibilidad de acceder a la seguridad social, pérdida de derechos y antigüedad laboral, carencia de reconocimiento legal de parentesco y pérdida de patrimonio económico.

Otra de las problemáticas que derivan de la imposibilidad de hacer el cambio de identidad es la deserción escolar.

A lo largo de su trayectoria académica, las personas trans se ven obligadas, por su expresión e identidad de género, en primer lugar, a abandonar sus estudios temporalmente, en segundo lugar, ese abandono es definitivo y en tercer lugar tienen que buscar una nueva escuela para continuar los estudios. Donde hay mayor abandono e interrupción es durante los estudios universitarios y la preparatoria o bachillerato. Es decir, las personas trans se mantienen en sus estudios durante un tiempo considerable y abarcan la etapa básica, pero en la etapa media superior y superior tienen dificultades para continuar o terminar. La decisión de asumir plenamente su género durante esas épocas escolares, que implica cambios físicos, sociales y legales, explica la interrupción, temporal o definitivamente, que las personas trans hace de sus estudios, pues, ante esta decisión, enfrentan el rechazo de su comunidad educativa, reacia a generar alternativas de sensibilización, capacitación e información.[3]

Daniela, encargada de Comunicación Social del comité Orgullo y Dignidad, afirmó que resulta importante recuperar el tema de la inserción laboral. Las mujeres trans muchas veces somos voluntarias y no recibimos un ingreso. Necesitamos trabajos dignos para la población trans. Siento que somos un poquito más vulnerables, sin embargo, es cuestión de que nosotras desarrollemos un buen currículum.

Desde mi cambio de identidad he tenido mejores respuestas en algunas empresas, aunque creo que es un tema al que se enfrenta la población en general. Es difícil cubrir puestos importantes en las empresas pero eso se debe a lo precario del mercado laboral en general. Tenemos que recuperar nuestros derechos laborales. Cuando llegas a los 35 ya no te marcan para las entrevistas pero no es por tu cualificación sino por tu edad. ¿Qué pasa en la Secretaría del Trabajo cuando se aceptan estas políticas discriminatorias?

Yo soy una mujer de 45 años de edad, con una experiencia de 15 años laborando en empresas pero ya no cubro el rango de edad. ¿Estamos expuestas a tener un oficio a ejercer el trabajo sexual? No, debemos exigir nuestros derechos laborales.

Aunado a lo anterior, existe un desconocimiento de los derechos laborales dentro de la población trans. En el estudio La situación de acceso a derechos de las personas trans en México, realizado por la embajada de Estados Unidos, del número de personas que contestaron la encuesta, 44.6% respondió a la pregunta de que si conocían sus derechos laborales y cómo podían defenderse en caso de discriminación laboral, de los cuales, 24.6% respondieron negativamente y 20% positivamente. Es decir, hay un desconocimiento sobre las herramientas que defienden los derechos laborales, ello está relacionado con la falta de promoción e información, por parte de las instituciones gubernamentales, de estos derechos entre la población trans, una de las actividades sustantivas del Estado Mexicano a partir de la reforma constitucional de 2011.

Esto tiene como consecuencia la naturalización de la informalidad laboral dentro de la comunidad trans porque son escasas las posibilidades de que sean contratadas en una oficina, un puesto directivo, una tienda o un servicio y, además, en dicha informalidad se naturaliza el trabajo sexual y la estética, como actividades que les tocan de manera natural.

Otro tema que coloca a la población trans en una situación de vulnerabilidad es el acceso restringido a la Salud. Casos de enfermedades de transmisión sexual mal atendidas, la discriminación que afecta su salud mental, el consumo de drogas y sustancias psicoactivas; además de las complicaciones que podrían surgir en su proceso de transición.

Las terapias de reemplazo hormonal deben realizarse bajo prescripción médica, pues provocan cambios a nivel físico y fisiológico que se experimentan paulatinamente. Las intervenciones quirúrgicas también son otra opción dentro de la población trans que normalmente resultan seguras. Una práctica común para las mujeres trans son las aplicaciones de sustancias de relleno, como la silicona, aceite vegetal, biopolímeros, el guayacol, aceites minerales, la grasa animal y autógena; sin embargo esto puede causar severos daños a la salud, incluso la muerte.

Ante este escenario, según el estudio realizado por la Embajada Norteamericana, es importante que el estado mexicano aplique las siguiente ruta crítica: enfatizar de manera pública el reconocimiento de la identidad como un derecho y acompañarlo con modificaciones en materia legal que permitan el cambio genérico, generar mecanismos institucionales, a nivel federal, estatal y municipal, para garantizar que las personas trans no abandonen o interrumpan sus estudios básicos, medios superiores o superiores, por razones de identidad o expresión de género, es importante incidir en legislaciones en temas de atención a la salud para que las personas trans tengan una atención integral y capacitar a los funcionarios públicos de todas la situaciones para que estén preparados para atender a una persona trans y que existan campañas a la población en general para que conozcan las problemáticas de la población trans con la finalidad de disminuir la discriminación, el rechazo y la exclusión.

Es fundamental comprender que el derecho a la identidad es un derecho humano y por lo tanto, no puede ser entorpecido por ninguna autoridad pública y mucho menos movimientos radicales conservadores; pues de hacerlo, se estaría atentando contra los principio de progresividad, universalidad y pro persona.

@CuevasO33

[1] La situación de acceso a derechos de las personas trans en México. 2019. U.S. Embassy en México. Pág. 7

[2] La situación de acceso a derechos de las personas trans en México. 2019. U.S. Embassy en México. Pág. 12

[3] Ibid. Pág. 16.

También puedes revisar:

Feminismo en CDMX

Paridad de género

Transexualidad, liberación erótica

Los comentarios y opiniones vertidos en Órbita Política son responsabilidad del autor, no representan una consultoría, asesoría o prestación de servicios de ninguna índole

7 comentarios en “TRANSitar la CdMX

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