Política 2.0: Nuevas formas, viejos fondos

Por  Jorge Villegas

Los nuevos medios digitales han traído consigo virtudes incontables: la velocidad con la que nos podemos enterar de los acontecimientos nacionales/internacionales, el cierre del paradigma comunicacional permitiéndonos tener contacto directo con actores públicos y privados, la verticalidad de la información y más, pero también han generado vicios innumerables, mismos del fenómeno de la comunicación y potencializados por las herramientas de las que ignoramos su total funcionamiento.

La política 2.0 trae consigo principios base que debemos tomar en cuenta para lograr una ejecución eficiente como: la conversación multidireccional, la participación continua de todos los actores sociales, interacción inmediata entre más de 2 participantes y la horizontalidad de la información (como ya se había mencionado).

“Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno

puedes maniobrar y luchar”

Sun Tzu, El arte de la guerra.

El icónico perfil del político mexicano, fanático del histrionismo y la notoriedad los ha llevado a ocupar de las herramientas digitales, algunos sin un plan de acción puntual que los encamine a lograr objetivos y otros con una intención maquiavélica, tal parece que siguen concibiendo los medios (digitales y tradicionales) como el canal para ser escuchados, cuando el paradigma ya ha cambiado, ahora necesitan escuchar, escuchar a un electorado que no les cree, que está dispuesto a cuestionar y exigir.

La concepción de los medios de comunicación desde el actor político es solo una herramienta para atraer al votante, sin embargo, haciendo una metáfora con la industria privada, sabemos que los medios no necesariamente van a incrementar las ventas (votos), sino que con el transcurso del tiempo, generarán una reputación que les permitirá colocar sus productos o servicios con mayor facilidad (credibilidad del actor político).

Nos enfrentamos a escenarios cada vez más complejos, como sociedad y todos los actores involucrados en el desempeño público del país, pues la caja de pandora que abrieron los medios digitales y las redes sociales da la posibilidad de alterar la realidad a placer con el uso de herramientas para cambiar el concepto de “verdad” por el de un evento “creíble”.

Me explico, uno de los peores vicios de la comunicación evolucionó en forma, pero en fondo sigue siendo el mismo. Anteriormente conocido como “chayote”, término muy famoso actualmente pero mal empleado, ahora se disfraza de post verdad. La operación política funcionaba de otra forma, por ejemplo se podía correr un rumor o pagar porque una nota, de veracidad dudosa, con la finalidad de empujar una posición o una postura a favor o en contra de algo o alguien. El cambio radica en la velocidad con la que se llegan a esparcir los rumores o cambios de tendencia ideológica.

En este entendido, la verdad no interesa, sino, lo creíble. Uno como usuario tiende a dar más peso a un contenido que comparte alguien en quien se confía, un medio al que le cree o que va en línea con las creencias que predico, así es como entregamos un valor de legitimidad y nuestro sello de garantía para compartirlo. Una verdad mal contada, no llama a la acción de los receptores.

Para poner en contexto, en un análisis que se realizó el año pasado el 22 de abril de 2018, después de uno de los debates presidenciales se puede describir dicho fenómeno y cómo nos afecta como sociedad:

VolumenConversacion

Para términos claros, de los 660,947 contenidos que se crearon al momento del debate presidencial cerca del 40% de los mismos fueron creados por los denominados “BOTS”, programas computacionales cuya intención es manipular la opinión pública generando sesgos informativos y huecos de veracidad, es decir: 264,379 contenidos fueron creados por computadoras.

Estás máquinas se ponen en marcha en momentos que se requiere empujar realidades alternas con diversos fines. Esta técnica ha sido la preferida de diversos actores políticos sin importar su color. En la siguiente gráfica vemos como es posible detectar horarios de interés para generar ruido, pues son los preferidos de los usuarios para interactuar (ejemplo de 22 de abril de 2018):

Grafica

¿Por qué son peligrosas estas acciones? Los humanos tendemos a auto segregarnos, juntándonos siempre con las personas que tienden a pensar parecido a nosotros. Estos fenómenos sociales generan burbujas que nos impiden estar expuestos a nuevas ideas o a aceptar realidades ajenas a nuestro sentir y lo que nuestro entorno predilecto no ha hecho creer, generando tensiones y fracturando estructuras sociales.

Las campañas políticas irán evolucionando y encontrando espacios en la política 2.0 siendo “una verdadera herramienta de movilización y participación ciudadana para crear una comunidad de miembros motivados, y sobre todo, proactivos” (Paz-Pellat, 2010: 160). Esta vinculación parece ser muy atractiva para ambas partes pues en el discurso plantea la panacea electoral en la que todos estaremos envueltos en las decisiones que harán de nuestras naciones un hito de desarrollo para el mundo, sin embargo, como lo hemos planteado anteriormente, esto genera dudas sobre las verdaderas motivaciones que hay detrás de las nuevas herramientas, sus usos y la ética que hay detrás de las mismas.

Existen diversos paquetes que te permiten adquirir seguidores (la nueva fuente de credibilidad) de la noche a la mañana por una cantidad de dinero, uno los puede encontrar con una búsqueda simple en Google. Según un estudio de Influencity, en 2016 existían poco más de 20 millones de “influenciadores” en el mundo. Así que abriendo cartera, cualquiera se puede hacer de una base virtual que le permita poner en duda la verdad, generando disonancias entre la realidad y la virtualidad.

La era digital vino a revolucionar el mundo, el entorno digital cambió la forma en la que nos comunicamos, ha cambiado la forma en cómo trabajamos, socializamos y hasta en la forma en la que nos organizamos. Antes estábamos obligados a buscar lo que nos interesaba, ahora ya no es necesario, la información ha encontrado el camino hacia nosotros. Somos data, somos producto y somos maleables, ¿qué tan preparado estás para identificar y diferenciar entre el ruido y la suciedad vs la objetividad y la puntualidad de la información?

@22villegas

@insight.ic

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4 comentarios en “Política 2.0: Nuevas formas, viejos fondos

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