Reforma Electoral: los temas pendientes

Por Eliel Morales Sosa

Una democracia, para funcionar adecuadamente, necesita claridad en su estructura e ingeniería legales. Uno de los ordenamientos más importantes para su adecuado funcionamiento y reforzamiento institucional es la Reforma Electoral, pues permite a todos los jugadores aceptar y reconocer las reglas del juego.

Al mismo tiempo, dota de legalidad, legitimidad y confianza a los resultados electorales. En un país como México, en donde se apuesta por la pluralidad y la representatividad de las diversas fuerzas políticas, ¿cuáles son los temas que se necesitan modificar en esta Reforma Electoral? En este artículo te los digo.

 

Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos”

Cicerón

Como en cada sexenio, posterior a la elección presidencial, se empiezan a escuchar posibles propuestas para la próxima reforma electoral. Recordemos que la última modificación importante en la materia, se dio en el año 2014, que  trajo consecuencias interesantes como lo son: la reelección legislativa, la transición del Instituto Federal Electoral al Instituto Nacional Electoral sumándole algunas facultades del ámbito estatal, el aumento del umbral para que un partido conservase su registro solamente si obtiene el 3% de la votación válida emitida, la garantía de paridad de género en la integración de las candidaturas propuestas por los partidos políticos en  las elecciones legislativas y algunas normas mayor estructuradas para la consulta popular.[1]

Ahora, en pleno 2019, en los primeros ejercicios de trabajo y foros para una reforma electoral, vislumbramos que los tópicos que el partido político de mayoría sitúa sobre la mesa atienden a 5 puntos que se encaminan de manera general a la reducción del gasto público para atender la política de austeridad que ha desarrollado el primer mandatario, estos puntos refieren primordialmente a desaparecer los Organismos Públicos Locales Electorales, la reducción al presupuesto del Instituto Nacional Electoral y fusión para compactar su estructura, así como disminuir el financiamiento de los partidos políticos en un 50% y por último, la reducción de las Cámaras del Congreso, eliminando la figura de representación proporcional.

Es así, que inicia en los próximos meses, las diferentes propuestas que podrán presentar los diferentes grupos, sectores, académicos, juristas y demás especialistas en la materia, para aportar ideas hacia un nuevo marco legal político-electoral que se planteará de cara a un futuro no muy lejano, en consecuencia, es importante al día de hoy, partir de la siguiente pregunta: ¿Qué aspectos relevantes debería de contener dicha reforma electoral en el tiempo y espacio que en la actualidad nos ocupa?

Pues bien, en pleno 2019, nos encontramos en un contexto político en el cual, por un lado, un partido político tiene la mayoría en ambas cámaras del Congreso y del mismo partido, emana el primer mandatario. Por otra parte, por lo que hace a las instituciones electorales, que sirven de contrapeso, tanto el órgano administrativo que organiza las elecciones, que es el Instituto Nacional Electoral, así como el órgano que garantiza la protección de las mismas, que es el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y sus homólogos a nivel local, se ubican en una etapa donde pareciera ser, han alcanzado una cierta madurez institucional.

Sin embargo al tenor de ese contexto, hay puntos que deben ser reformados. Tres cuestiones son de suma necesidad modificar, la primera de ellas, atiende al tema de la reducción del gasto público, esto para estar en la misma frecuencia de la política de austeridad que no necesariamente debe enfocarse en las autoridades electorales jurisdiccionales y administrativas, sino, por el contrario, a la reducción del financiamiento público de los partidos políticos y la manera en que estos los distribuyen, particularmente por lo que se hace a campañas, que dicho sea de paso, sería interesante sugerir la reducción del tiempo de las mismas, enfocándolas netamente a las propuestas objetivas de los partidos y candidatos postulados sin necesidad de que dichas campañas nos saturen.

El segundo punto que es necesario atender es el que se refiere a la justicia intrapartidaria, que es aquella que se contempla dentro de un instituto político y debe garantizarse por un órgano interno que se plasma en los estatutos de los partidos políticos,  pero, que en la praxis se traduce a resultados ineficientes que no llegan a buen puerto, además, de que en el sentido más estricto y atendiendo a los principios generales del derecho, nadie puede ser juez y parte, misma situación que se ve configurada al existir una controversia dentro del mismo partido y que a través del derecho intrapartidario debiera resolverse. Es por eso que debe ser pertinente llevar la justicia directamente a la autoridad jurisdiccional competente, evitando así, tiempos innecesarios aunado a la reducción de estructuras partidarias.

El tercer punto que debería considerar una reforma hace referencia a un momento que tiene lugar en los actos preparatorios de la elección y particularmente se refiere a los procesos para la elección de precandidatos y candidatos de elección popular dentro de las instituciones políticas.

Dicha etapa debe forzosamente ser supervisada por alguna autoridad que observe y supervise que dichos procesos se realicen materialmente conforme a los lineamientos de los estatutos partidistas que no pueden ser contrarios a derecho, de esta manera, se podría estar en posibilidad de transparentar de facto los procesos internos.

También es necesaria una modificación sustancial de carácter transversal que se introduzca en la Constitución, que considere la creación de la profesionalización legislativa, en conjunto cuando menos con un nivel óptimo de estudios para estar en aptitudes, capacidades y preparación adecuadas para ejercer el arte de legislar, cuestión que en ningún momento contradice la parte democrática, pues toda persona que aspire a poder representar a su país, podría hacerlo, siempre y cuando cumpla los requisitos que solicite la ley, que no serán más lo que la ley al día de hoy señala.

Una preparación apropiada es indispensable en materia legislativa, como lo es para cualquier otro empleo, cargo o puesto a desempeñar, entrando con esto a un parteaguas, donde nazca la figura de democracia atemperada o de resultados, que en su fin último buscará los mejores resultados legislativos para el bienestar de la sociedad actual.

Si bien en el transcurso de los años hemos logrado un avance, nos encontramos en una situación de oportunidad, precisamente para corregir aquellos detalles que no han resultado lo que se esperaba y en la medida en que los ciudadanos podamos intervenir a través de una cultura informada, tendremos la autoridad para hacer que nuestra democracia evolucione con temas como el voto electrónico, el voto en blanco, la reinvención del principio de representación proporcional y rendición de cuentas de la mano de la revocación del mandato.

[1] Véase Consulta Reforma Electoral 2014 del Centro de Capacitación Judicial Electoral del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, disponible en https://www.te.gob.mx/consultareforma2014/node/2898

Twitter: @Eliel_jms

También puedes revisar:

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El buen sentido en la política mexicana

Discurso de Lorenzo Córdova en la Reforma del Estado

Los comentarios y opiniones vertidos en Órbita Política son responsabilidad del autor, no representan una consultoría, asesoría o prestación de servicios de ninguna índole.

3 comentarios en “Reforma Electoral: los temas pendientes

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