Pluralidad, diversidad y diálogo por las familias

Por Óscar Cuevas

El sábado pasado observamos dos manifestaciones contrapuestas. Se respetó su derecho a manifestar sus ideas, sin embargo, la adopción y el matrimonio entre personas del mismo sexo son derechos que no pueden violentarse. ¿Estás en favor o en contra de esta iniciativa?

El pasado fin de semana fuimos testigos de dos visiones contrapuestas, por un lado, hubo quienes marcharon en favor de la diversidad mientras otros lo hicieron en apoyo a las nociones conservadoras del modelo de familia tradicional. Ambas tienen el mismo derecho de manifestarse, sin embargo, de estos polos opuestos es necesario realizar una síntesis que satisfaga a ambas partes.

Aquí el papel del régimen político es fundamental para poder dirimir las controversias y encausar soluciones por medio de la vía institucional. Instrumentar un mecanismo legal es primordial para proteger los derechos de las niñas y los niños que posiblemente podrían ser adoptados, así como realizar una investigación exhaustiva para poder comprobar que los potenciales padres y madres puedan satisfacer las necesidades básicas de las pequeñas y los pequeños.

Sin embargo, es importante señalar que las leyes no pueden hacer excepciones basadas en ningún tipo de condición especial, en este sentido, la preferencia sexual de los posibles padres y madres debe pasar a segundo término; pues de lo que se trata es de asegurar que los niños y niñas tengan un acceso garantizado a lo que por derecho les corresponde.

De la misma manera, la hechura de la norma debe escapar a estereotipos y arquetipos denostadores. En este sentido, las peticiones del Frente Nacional por la Familia (FNF) no toman en cuenta que las sociedades se han transformado a través del tiempo, y que los valores en los que se sustentan las mismas también cambian conforme se modifican los sistemas culturales, societales, históricos, políticos y éticos.

Lo problemático de la marcha no es solamente si las personas puedan o no adoptar. Va mucho más allá. ¿Tiene el régimen político el deber de regular las relaciones personales de los ciudadanos? ¿Pueden unos imponer su voluntad a otros? ¿Estaremos acertando si tomamos como único parámetro la preferencia sexual de los involucrados? ¿Hasta dónde debemos permitir el involucramiento del aparato gubernamental en las aspiraciones personales?

Durante la marcha, Carolina Gómez Mena y Arturo Sánchez Jiménez, en su cobertura para el diario La Jornada, reportan que los integrantes de dicho frente creen en el “matrimonio natural”[1]. Yo le pregunto estimado lector, ¿qué es el matrimonio natural? ¿Acaso no es una noción heredada del siglo XVII, en donde se pensaba que la naturaleza estaba ya dada?

Pensamientos biologicistas[2] como el anterior son justamente los que han sido transformados por el movimiento de la diversidad. Lo que hemos aprendido a partir de estas manifestaciones es que en un sistema democrático, todo es elección, hasta el sexo. Es decir, tener un pene o una vagina entre las piernas no determina nuestra sexualidad, ni la manera en cómo vivimos y entendemos nuestros roles de género.

Estos están determinados, entre otras cosas, por una libre elección. Que, al fin y al cabo, es el meollo del asunto. El estado no debe “proteger” una determinada institución, en este caso el “matrimonio natural”; por el contrario, debe, a partir de un análisis pormenorizado de las necesidades de los diversos grupos que conforman la sociedad; garantizar el pleno ejercicio de las libertades y las obligaciones de ciudadanas y ciudadanos.

La función primordial de la estructura jurídica es garantizar el pleno ejercicio de tales libertades. En esta misma línea, la decisión de una persona de contraer matrimonio o no, debe ser respetada y velada por el estado, independientemente de la preferencia sexual de las mismas. Una sociedad democrática no puede renunciar a la igualdad, pues entonces estaríamos clasificando a nuestros ciudadanos en función de cómo un pequeño grupo comprende la relación entre matrimonio y sexualidad.

La marcha, no solamente está basada en concepciones deontológicas, sustentadas en fabulaciones que no tienen sustento ni científico ni legal. De negarse el derecho de las personas homosexuales a contraer matrimonio se estaría violando el artículo primero constitucional, donde puede leerse en su quinto párrafo que queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas[3].

Aclaremos. La marcha, como expresión de las ideas es justificada, válida y debe ser respetada, como lo aclaró el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera[4]. Sus peticiones, sin embargo, atentan contra el respeto, la promoción, la protección y la garantía de quienes decidan contraer matrimonio o adoptar. En una democracia, se debe dirimir el conflicto a través del diálogo, de la palabra, de la síntesis. No está en juego el concepto de matrimonio ni de familia como tal, sino la oportunidad de que las diferentes maneras de ser matrimonio o familia puedan ser adoptadas en una sociedad, que gracias a su carácter plural, pueda aceptar lo que ahora nos parece diferente y hacerlo parte de nuestra cotidianidad.

Debemos entender que no hay una sola manera de concebir nuestra relación con el mundo. Debemos impulsar la construcción de una sociedad tolerante en donde los muros y las barreras desaparezcan. Si las normas mexicanas siguen el principio de progresividad, el único camino es garantizar a todas las personas los mismos derechos.

Usted puede tener su opinión al respecto, que le invito a compartirnos debajo del artículo. Lo que queda claro es que Enrique Peña Nieto, con sus reformas y propuestas de ley sigue dividiendo al país, en lugar de cohesionarlo.

@CuevasO33

[1] Gomez Mena, Carolina y Arturo Sánchez Jiménez. Exige FNF crear ley nacional de la familia. La Jornada. Sábado 24 de septiembre de 2016 en http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/09/24/inicia-marcha-nacional-por-la-familia consultado el mismo día a las 16:13 p.m.

[2] Ver más en Mijangos y González, Pablo. Reflexiones de un católico sobre las marchas del “Frente por la Familia”. Nexos en http://www.nexos.com.mx/?p=29574 publicado el 8 de septiembre de 2016. Consultado el 24 de septiembre de 2016 a las 16:38 p.m.

[3] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Artículo 1º, párrafo V. en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/htm/1.htm consultado el 24 de septiembre de 2016.

[4] Álvarez Xóchitl. Prevén 80 mil asistentes a Marcha por la Familia en CDMX. El Universal. Publicado el 24 de septiembre de 2016 en http://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2016/09/23/preven-80-mil-asistentes-marcha-por-la-familia-en-cdmx consultado el mismo día a las 16:21 p.m.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s