Mejorar la raza

Según la Real Academia de la Lengua Española, a la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro y otros, se le llama racismo. Mientras se enaltecen las características de un grupo se minimizan las del otro, el reconocimiento de la diferencia se suprime y se exhibe lo desconocido.

Las características del otro se caricaturizan y se crean arquetipos que permitan reducir su existencia a un mero cliché o inclusive convertirle en amenaza. Los discursos de odio se han ido posicionando poco a poco, desde Estados Unidos nos llega un aire discriminatorio y racista que busca reducir a nuestros connacionales a criminales y violadores.

En Venezuela, un personaje que habla con pájaros también ha utilizado esta retórica. A partir de un discurso centrado en la separación nosotros/ellos, se ha dedicado a negar la libertad de expresión y de manifestación, así como el principio de libre publicidad a aquellos que no comparten sus desvaríos y fantasmagorías.

En México, desde la época Colonial, el estamento social y jurídico estuvo fundamentado en una serie de distinciones basadas en el color de la piel, el origen de cuna y las nacionalidades. El sistema de castas institucionalizó el racismo y solidificó la pigmentocracia, que separaba a insulares de americanos y a estos de la gran masa de indios, mestizos y mulatos.

Una característica peculiar del racismo a la mexicana, coincide Emiko Saldívar, profesora del departamento de Antropología de la Universidad de California en Santa Bárbara, es que brinda a los diferentes la posibilidad de asimilarse al canon mestizo como una forma de mejorar.[1]

“Mejorar la raza” es un dicho común en México. Dicho que refleja cómo el discurso racista es capaz de insertarse en los usos y costumbres, mucho más complejos de modificar que las meras normativas y legalidades. La complejidad racial que heredamos es tal, que una persona puede ser discriminada por pertenecer a cierto fenotipo en un determinado evento social, pero ser privilegiada en otro.

El mexicano posmoderno es, al mismo tiempo, víctima y victimario de esta narrativa simple y burda que da origen al racismo. La complejidad de nuestra sociedad, nos obliga paradójicamente, a simplificar las relaciones sociales de los diversos grupos que conviven dentro de la misma. Así, tipificamos y creamos a los millenials, los godín, los darketos, los punketos, los hípsters, los nacos, los sueys, etc.

Estos grupúsculos operan mediante una narrativa discriminatoria suavizada, que tienen la capacidad de insertarse en todas nuestras relaciones sociales. Nuestra postmodernidad acepta al estrés como una señalización del éxito, rechaza al ocio bajo el canon de la productividad en masa y enaltece la individualidad como posibilidad.

En este sentido, el racismo es un mecanismo que ha dejado de dirigirse a grupos específicos para ser radicalizado en el terreno individual. Todos los miembros de la sociedad son obligados a seguir ciertas marcas discursivas específicas que los hagan ser parte de un grupúsculo social y, al mismo tiempo, debe reivindicar la autenticidad de su propuesta en el terreno individual para imponerse a todas estas otras narrativas discriminatorias que operan en la sociedad.

Como se lee en Imágenes para ver-te. Una exhibición del racismo en México, el de México es un racismo escurridizo, difícil de cernir; precisamente porque se manifiesta en las conductas cotidianas más superfluas hasta en la institucionalización del mismo.

“Lo hay dondequiera que mires. En los estratos ricos, en las capas acomodadas, en la clase media. Hasta en los sectores más pobres, incluso entre indígenas; es dramático, cuando tienen un hijo más blanquito creen que es mejor”. “El desprecio a lo indígena es generalizado y antiquísimo, una herencia colonial que sigue permeando a la sociedad tanto en la cúspide como en la base. Eso es lo más trágico. Es un racismo transversal”, afirma Roger Bartra[2].

La supremacía basada en el racismo, es pues, un fenómeno social, comunicacional e institucional que desafortunadamente ha sido reforzado en México desde diferentes ámbitos.

[1] Camacho Servín Fernando. Incuestionable, el racismo en México publicado el 5 de mayo de 2014 en http://www.jornada.unam.mx/2014/05/05/politica/002n1pol recuperado el 15 de septiembre de 2016

[2] De Llano, Pablo. ¿Es México Racista? Publicado el 30 de junio de 2016 en http://internacional.elpais.com/internacional/2016/06/30/mexico/1467238980_975515.html consultado el 16 de septiembre de 2016

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