Hacia el centenario de la Unión Soviética

Juan Pablo Aguirre Quezada

La Unión Soviética fue, sin duda, un experimento socialista que fracasó ante la eficacia del capitalismo. En este texto te decimos por qué.

“La revolución es guerra, la única en verdad legítima, justa y grande, entre cuantas ha conocido la historia. En Rusia, esta guerra ha sido declarada, y ha comenzado”. Vladímir Ilich Uliánov Lenin.

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tuvo su origen en las revoluciones de febrero y octubre de 1917, pero por el calendario que se usaba en Rusia en ese entonces en realidad los acontecimientos sucedieron en marzo y noviembre de ese año.

Hace 100 años Rusia era una sociedad gobernada por el Zar Nicolás II, con grandes dificultades para surtir de alimentos a la población, generar empleos y participando en una guerra desgastante contra Alemania sin tener claro su destino entre los bandos beligerantes en la Primera Guerra Mundial, conflicto en el que Rusia saldría derrotado.

Sin embargo, Lenin estaba exiliado en Alemania, con sus ideas revolucionarias que podrían retirar la participación de Rusia en la guerra, y con ello favorecer a los teutones en guerra en el frente occidental con Francia y Reino Unido. El gobierno alemán facilitó el traslado de Lenin a Rusia, aunque también fue complaciente con sus seguidores, que lograron difundir sus ideas y buscar un cambio en los últimos días del régimen zarista.

Si bien en un principio fue difícil la comunicación pro bolchevique porque el nacionalismo ruso hacia impensable sentir una derrota frente a Alemania (habían sido humillados por Japón una década antes); las dificultades económicas hicieron factible un apoyo popular al movimiento, por lo que después de siglos de gobierno los zares fueron retirados para un nuevo experimento social: un estado socialista con el poder en manos de los trabajadores.

En casi tres cuartos de siglo de la existencia como Unión Soviética este país logró ser una superpotencia militar con logros en desarrollo social, pero sin la calidad de vida alcanzado por otras naciones poderosas como Estados Unidos de América o el Reino Unido. El inicio no fue fácil para la población: Después de la derrota en la Primera Guerra Mundial y el movimiento revolucionario, Polonia logró arrebatarle parte de su territorio. Además, la población fue víctima de una hiperinflación que destrozó el poder adquisitivo.

La Unión Soviética también vivió grandes penurias en la Segunda Guerra Mundial. Fue la nación que más muertos tuvo en el conflicto con un estimado de veinte millones de decesos. Sin embargo, esta lucha se convirtió en la gran guerra nacional que dotó de una identidad propia a su población, facilitó la participación de las mujeres en diferentes tipos de actividades, impulsó su desarrollo tecnológico y se erigió como una gran potencia militar al tomar la iniciativa contra la Alemania Nazi, a la que venció con la toma de Berlín en mayo de 1945.

La década de los cincuentas es recordada en la URSS como el fin del gobierno de Stalin (1953) y como el surgimiento de la Unión Soviética como firme participante en la conquista del espacio. Esta nación logró poner por primera vez un objeto fuera de la órbita terrestre con el lanzamiento del Sputnik, además de enviar al primer ser vivo al espacio con la perra laika en 1957. Cuatro años después fue pionera en mandar astronautas fuera de la tierra con Yuri Gargarin en 1961. La Unión Soviética lideró la carrera espacial hasta 1968, ya que, por fallas técnicas en sus cohetes, no pudieron vencer a Estados Unidos por ser el primer país en llegar a la luna.

Muestra de ese desarrollo tecnológico permitió que científicos o personalidades soviéticos ganaran el Premio Nobel en los diferentes años de existencia de la URSS. Ejemplo de ello fueron:  Nikolái Semiónov, Quimica en 1956.  Iliá Mijáilovich Fran, Pável Cherenkov e Ígor Tam en Física en 1958. Borís Pasternak, en literatura, 1958. Lev Landáu, física, 1962. Aleksandr Prójorov y Nikolái Básov en física, 1964. Wassily Leontief, economía en 1973. Andréi Dmítrievich Sájarov, Premio Nobel de la Paz, 1975. Leonid Vitálievich Kantoróvich, en economía, 1975. Piotr Kapitsa, en física, 1978.  Mijaíl Gorbachov, Premio Nobel de la Paz, 1990.

La Unión Soviética también fue destacada en materia deportiva, y logro sumar más medallas de oro que cualquier otro país en los juegos olímpicos de verano en Melbourne 1956, Roma 1960, Múnich 1972, Moscú 1980 y Seúl 1988. En los de invierno la URSS dominó en Cortina d’Ampezzo 1956, Squaw Valley 1960, Innsbruck 1964, Sapporo 1972, Innsbruck 1976, Lake Placid 1980 y Calgary 1988. Estos logros ejemplifican el interés den el deporte que tuvo este país a lo largo de su existencia.

Pese a ser un país destacado en diferentes materias en el ámbito internacional, la Unión Soviética no logró consolidarse. Hace 25 años los mandatarios de Rusia, Ucrania y Bielorrusia decidieron extinguir la Unión, con lo que significó el fin de la URSS. Hoy, cien años de su creación y un cuarto de siglo de su extinción, el recuerdo de este país da nostalgia, aunque la guerra fría quedo atrás.

 

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