Bájate del tren del mame

Por Óscar Cuevas

¿Ya decidiste si vas a ir a los XV de Rubí? Si lo estás pensando checa esto.

La técnica en las sociedades humanas ha funcionado al unísono para impulsar los sistemas de producción material como para permitir la difusión de las ideas ancladas a dicho sistema de los objetos. Desde la invención de la rueda y el descubrimiento del fuego, los hombres hemos creado nuestra propia mitología.

Por un lado, el homo faber como constructor invencible. Como conquistador de la naturaleza, que, a diferencia de los demás animales, la conquista y moldea a su antojo. Dicha capacidad de fabricación ha dado origen a un sinnúmero de industrias postmodernas.

Podríamos calificar al hombre moderno, al cibernético, hasta cierto punto, de hipocondriaco cerebral, obsesionado por la circulación absoluta de mensajes. (Baudrillard, 1968) El internet, ha traído consigo una revolución nunca antes vista en este sentido.

No solamente permite enterarse de las prácticas y costumbres de lugares lejanos sino también ser testigo de las mismas por medio de los videos de corta duración o los reportajes transmitidos en vivo. Internet ha convertido en emisor, a todos aquellos que tienen la capacidad para poder acceder a estas nuevas tecnologías.

Internet, como monstruo multiplicador de los emisores y los mensajes ha provocado no solamente que los medios masivos de información transformen la manera en cómo hacen las noticias, sino las noticias que vale la pena cubrir. Si por un lado tenemos emisores responsables que descubren problemáticas sociales y las hacen visibles, por el otro, tenemos a emisores irresponsables, que hacen de internet un espacio de ocio y estupidez.

Si tú, estimable lector, eres fan del Escorpión Dorado y Wherever, déjame decirte que eres un imbécil. Y que frecuentemente compras boleto para subirte al tren del mame, expresión ridícula que ejemplifica que somos una sociedad de idiotas. Habrá quien diga que este tipo de contenidos está bien para “relajarse” pero el problema es justo ese.

Una sociedad relajada y dispersa no puede, aunque quiera, reunirse para transformar sus condiciones reales de existencia. Mientras pierdes el tiempo y gastas tus datos en los XV años de Rubí; seguramente no sabes que México ocupa el primer lugar del mundo en trata de blancas, y que llevamos quince malditos años en el sótano educativo, según la OCDE.

El tren del mame no es solamente una tendencia que podemos encontrar en internet, si curioseamos un poco, podemos darnos cuenta que el periódico más venido es el Metro, diario que no aporta nada al lector, más que un par de tetas para las masturbaciones domingueras.

Mientras posteas tu meme de #LadyWuu, en México, siguen creciendo los feminicidios y el tráfico de órganos. Mientras llamas Godínez a todos quienes trabajan en Santa Fe, tampoco te enteras que, aunque el supuesto aumento del salario mínimo no va a beneficiar en modo alguno tus bolsillos, pues todo lo que compras subirá de precio.

Las redes sociales, curiosamente un medio que nació para comunicar a quienes están lejos, han alejado a los que estamos cerca. ¿Por qué nos sorprendemos de que los usuarios del transporte colectivo formen filas para entrar? ¿Acaso los mexicanos y mexicanas somos tan retrógrados como para no saber convivir en sociedad?

¿Por qué replicamos, de manera burlona, una invitación a unos XV años? ¿Por qué nos quejamos de Trump mientras creamos términos como putipobres? ¿Por qué nos indignamos de que Alvarado llamara naco a Juan Gabriel si nosotros discriminamos todos los días a todo mundo por cualquier estúpida razón?

México, en caso de que no te hayas dado cuenta, vive una crisis de derechos humanos, que pone en riesgo a grupos, de por sí tendientes a ser vulnerados: personas transexuales, personas con discapacidad, personas adultas mayores, niños y niñas, mujeres; es decir, casi todos los que habitamos en este país.

Mientras tú sigues riéndote de la pobreza ajena y de las pésimas condiciones laborales de los mexicanos, te informo que hace unos días detuvieron un camión repleto de niños y niñas desaparecidos, que fueron usados como empaque para el tráfico de órganos.

En tiempos como los que vivimos, debemos asumir nuestra responsabilidad histórica, como ciudadanos, como personas, como individuos. Es nuestro deber exponer la corrupción, la impunidad, la ineficacia y la soberbia estupidez de nuestros gobernantes.

México necesita que te bajes del tren del mame, que te informes, y, sobre todo, que te involucres. No sé tú, pero yo no quiero formar parte de un país que ocupa el primer lugar en trata, en abuso infantil, en consumo de pornografía infantil, en corrupción, en impunidad; el segundo lugar en obesidad infantil, el primero en turismo sexual infantil.

¿Qué carajos nos pasa que no vemos lo que está pasando a nuestro alrededor? Nunca antes México había sido un país de vergüenza, de agachones, de imbéciles. Hoy, que tenemos la tecnología a nuestro alcance, hagamos eco de la situación que pasa en México. Que el mundo sepa que no estamos dispuestos a seguir viviendo en estas condiciones, pero para ello, necesitamos bajarnos del tren del mame.

@CuevasO33

Fuentes: Baudrillard, Jean. (1969) Les sistème des objets. Èditions Gallimard, Paris; versión en español: El sistema de los objetos. 2010. México. Siglo XXI Editores. Pág. 30

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