Por Óscar Cuevas
La democracia mexicana atraviesa una etapa de profunda reconfiguración. La fragmentación política, la transformación del ecosistema digital, el debilitamiento de las identidades partidistas tradicionales y la creciente desconfianza ciudadana han abierto espacios para la aparición de nuevos partidos políticos. Sin embargo, la historia reciente demuestra que obtener el registro es apenas el primer obstáculo. En México, numerosos partidos han surgido con grandes expectativas para desaparecer después de su primera elección. La razón es sencilla: construir una institución política sostenible exige mucho más que un liderazgo carismático o una coyuntura favorable.
Seguir leyendo