México y el crimen organizado

Por Juan Pablo Aguirre Quezada

El Índice mundial del crimen organizado es una medición realizada por la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional (GI-TOC) que mide por país los impactos de diez delitos principales en la población, tomando en cuenta las zonas de influencia y acción de las bandas delictivas.

Los ilícitos que son considerados para esta medición corresponden a: extorsión y pago de protección; delitos financieros; tráfico de armas; traslados ilegales y trata de personas; delitos cibernéticos; crímenes contra la flora y la fauna; trasiego y distribución de drogas sintéticas, cocaína, heroína, mariguana y otros estupefacientes; o crímenes contra los recursos no renovables, entre otros. El indicador también toma en cuenta la resiliencia de las instituciones públicas para afrontar los efectos de las bandas criminales.

En la medición de 2025 se destaca un crecimiento de los delitos cibernéticos y financieros, lo que nos refiere el poder de la delincuencia y sus operaciones al superar fronteras y afectar a sociedades de diferentes regiones del mundo. Además, los delitos se han transformado en los últimos años, lo que requiere de mejorar las acciones de las policías de todo el mundo, a fin de adoptar estrategias que contrarresten los efectos negativos de la delincuencia organizada.

Los últimos resultados presentados por este índice refieren que Myanmar (8.08); Colombia (7.82); México (7.68); Ecuador (7.48); Paraguay (7.48); República Democrática del Congo (7.47); Sudáfrica (7.43); Nigeria (7.32); Líbano (7.30) y Turquía (7.20). Se observa que cuatro de los cinco países con mayores indicadores se encuentran en América Latina; y existe una importante presencia de redes delincuenciales en África y Medio Oriente. Además, las actividades de las bandas delictivas generan conflictos armados en estos países.

México mejoró ligeramente su puntaje de las últimas mediciones del Índice mundial del crimen organizado, ya que en 2021 obtuvó 7.67 que lo colocó en 4 lugar a escala internacional en dicha clasificación. Posteriormente, en 2023 el resultado fue 7.72 compartiendo la tercera posición empatado con Colombia. Actualmente, con 7.68 ocupó el tercer sitio. De acuerdo con la publicación, los delitos de extorsión y tráfico de fentanilo, así como los conflictos territoriales por las grandes bandas fueron los factores para otorgar esta calificación a nuestro país.

Ante esta situación, el Gobierno de la República está llevando a cabo la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024 – 2030; en la cual se buscar reducir los delitos de alto impacto, tal como lo son extorsiones, secuestros, robos a transportistas, diferentes tipos de hurtos, entre otros delitos que inhiben la paz social y afectan el desarrollo de las actividades humanas. Cabe destacar que el artículo 2 de la Ley Federal contra la delincuencia organizada define a este concepto como las conductas ilícitas realizadas por tres o más personas, que tienen como objetivo realizar diferentes crímenes como terrorismo y su financiamiento, falsificación y uso de moneda apócrifa, operaciones financieras con recursos de origen ilícitos, violaciones al uso del derecho de autor, acopio y tráfico de armas, tráfico de personas, de órganos, de armas, corrupción de menores, pornografía, turismo sexual, trata de personas, delitos ambientales, entre otros.

Las observaciones que se señalan en el Índice mundial del crimen organizado son diagnósticos de utilidad a fin de impulsas acciones que contribuyan a la cultura de la paz en la sociedad mexicana. Aunado a lo anterior, se observa una importante concordancia de los parámetros de la evaluación internacional con el respeto a los delitos señalados con la Ley Federal contra la delincuencia organizada. Por tanto, el respeto al Estado de derecho permitirá brindar seguridad a la población, con respeto a los derechos humanos y fortalecer los esfuerzos para garantizar la paz social.

El reducir los impactos de la delincuencia organizada permitirá mejorar la calidad de vida de la población, además de generar condiciones adecuadas para el desarrollo social. Si bien la posición de México en la medición internacional es preocupante, más desgarrador es la realidad de crímenes violentos que sufre la sociedad, y que los diferentes órganos de seguridad pública tanto municipales, estatales y federales enfrentan día con día.

Puntuación: 4.5 de 5.

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