#Trumpadas: la decadencia del imperio americano.

Quienes no conocen la historia están condenados a repetirla. Todo comenzó como una mala broma. Una especie de candigato remasterizado. La broma, como en aquella novela de Kundera, comenzó a tomar forma y a adueñarse de la realidad. Hoy, a meses de llegar a noviembre, Donald #Trump se ha consolidado como un fuerte adversario a vencer para llegar a la Casa Blanca.

La historia nos ha demostrado que no siempre las elecciones son democráticas, ni el mejor candidato garantiza un buen #gobierno. Recordemos que uno de los más crueles mandatarios en la historia del mundo tomó el poder como resultado de las elecciones alemanas.

Trump ha decidido apostar por el #espectáculo para ganar adeptos. Entre el ultranacionalismo y el racismo ha encontrado un peligrosísimo receptáculo para el odio. Esta espectacularidad lleva consigo un alto grado de #desinformación, #ignorancia y #prejuicio.

Un ejemplo de ello ha sido la retórica sexista en plena campaña atacando a la esposa de su contrincante Ted Cruz. A pesar de ello, entre las mujeres republicanas, #Trump cuenta con un 59 % de opinión favorable y un 39% de opinión desfavorable. Aunque hay que decir que CNN afirma que 7 de cada 10 mujeres tiene una opinión desfavorable acerca del candidato. Trump podría no ser apoyado por el sector femenino en su afán presidencial.

Tampoco sería impulsado por el sector latino. Si bien es cierto que los ataques de Trump han sido a los migrantes indocumentados en general, también ha atacado de manera puntual a los mexicanos sin que el #Gobierno haya tenido, hasta ahora, una posición firme al respecto. Enrique #Peña Nieto ha sido timorato y agachón, caso contrario al de los expresidentes Vicente #Fox y Felipe #Calderón; quienes han salido a medios a realizar declaraciones fuertes en contra del candidato republicano.

Otro que ha ido más allá es Carlos Castañeda, el ex canciller ha lanzado la campaña#ProudToBeMexican, que busca desmitificar la figura del mexicano huevón, pendejo y falto de recursos que se ha encargado de presentar en los medios el empresario norteamericano. Objetivo emulado por #TurnIgnoranceAround, campaña organizada por Coalition for Humane Inmigrant Rights of Los Angeles, quienes afirman en su página web que lo dicho por Trump sobre los mexicanos está basado en la ignorancia.

La campaña tiene como finalidad transformar estos dichos y mostrar el papel que tienen los latinos dentro de la comunidad norteamericana. Otra de las reacciones en contra de esta narrativa discriminatoria ha sido el interés que se ha despertado en los latinos por nacionalizarse y así poder votar en Noviembre próximo.
La campaña “Álzate contra el odio” se ha dedicado a promover el voto hispano. Según Pili Tobar, directora de Comunicaciones de Latino Victory Project, la iniciativa nació como respuesta a los comentarios racistas y el odio de algunos candidatos. En todo el país, conforme a los datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, se recibieron un 12.64% más de solicitudes para obtener la ciudadanía que en el mismo periodo del año pasado.
Una de las promesas que más ruido ha causado, ha sido la de construir un muro en la frontera con México para bloquear la inmigración y expulsar a los once millones de indocumentados que se calcula viven en Estados Unidos. Como afirma en su columna para Excélsior del día 28 de marzo del presente año, Adolfo Laborde, lo peligroso de Trump no es lo que dice, sino el posicionamiento de sus temas en la agenda mediática y la rentabilidad política de los mismos.

El discurso de Trump ha dejado de ser mera palabrería y se ha convertido en una narrativa que encuentra terreno fértil ante la falta de oportunidades laborales y la terrible situación financiera de algunos sectores de Estados Unidos, quienes ven, a los migrantes (así, en general), como una amenaza a sus condiciones materiales de existencia.
Trump, por medio de su discurso, ha puesto nuevamente el tema a discusión: ¿debe el país más poderoso del mundo abrir las puertas a quienes no ayudaron a construirlo? Donald pretende cerrarle las puertas a todo aquél que no sea gringo de nacimiento. Ni musulmanes, ni asiáticos, ni europeos, ni africanos. América para los americanos (si es que esto tiene significado alguno).

¿Es esto posible? Me gustaría pensar que no. Es verdad que tanto Clinton como Obama, ambos demócratas, han endurecido las políticas antimigrantes, a diferencia de Ronald Reagan, republicano, que promovió en 1986 la amnistía en favor de nuestros connacionales.
Los temas espectacularizados por Trump, sin fundamentos racionales, sin evaluaciones críticas y sin búsqueda de consenso han provocado incidentes violentos en contra de las “minorías”. Afroamericanos golpeados en mítines, mexicanos apuñalados, musulmanes humillados, asiáticos insultados y escupidos en las calles de Nueva York, etc. Son sintomatologías de lo que podría brotar como una nueva narratología discriminatoria, en contra de todo aquello que amenace el american way of life.

Esas mismas mitologías nacionalistas que han llevado en varias ocasiones al hombre a cometer atrocidades contra el mismo hombre. Si bien ya no estamos entre guerras ni en la Guerra Fría, la incapacidad de los organismos internacionales para maniatar los caprichos de las grandes potencias mundiales siguen siendo el pan de cada día.

Recordemos el ataque norteamericano a Irak. A pesar de un rechazo absoluto de la comunidad internacional, el país de las barras y las estrellas siguió adelante con su intervención en aquél país sin consecuencia alguna. Trump antisemita, machista, intolerante, clasista, demoagogo, sin visión a futuro ni experiencia política representa la decadencia del Imperio Americano.

Por Óscar Cuevas

@CuevasO33