Por Charles Gnomosky
Hace más de 20 años uno podía asistir a un concierto o algún festival de música por 300 pesos o menos de aquella época. Hoy en día, es casi un lujo pagar todo lo que conlleva estar presente en algún festival o concierto. No sólo es el boleto de entrada, el transporte, el taxi o Uber de regreso, el souvenir y recuerdo del evento, la comida y si uno bebe, pagar cervezas o tragos de casi $200 pesos o más.
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