Mañas y Campañas

El campo del #MarketingPolítico en México ha centrado su atención en la exposición. Los partidos políticos han pensado, desde que pudieron tener acceso a los medios masivos de comunicación, que la sobreexposición de sus candidatos traería como resultado inmediato un incremento en las urnas. El resultado de este supuesto fue la creación de un negocio de millones de pesos para las televisoras, quienes hasta hace unos años, seleccionaban a los partidos con mayor capacidad de compra para ofrecerles servicios de cobertura completa.

De esta manera se utilizaron los medios para lanzar una agresiva campaña de posicionamiento. Dicho mecanismo que operaba bajo la lógica empresarial estaba a todas luces en contra de uno de los principios básicos de la democracia: la equidad en la contienda electoral. Entendida bajo los criterios de la Organización de Estados Americanos (OEA), como una cobertura balanceada, que permite a los candidatos expresar sus plataformas políticas, defender sus visiones y presentar sus campañas electorales, con notas informativas sin sesgo en la descripción de la información siempre respetando la libertad de expresión de los mismos. (2011)

Así, los medios de comunicación masivos dejaron de ser instrumentos para la crítica y la reflexión en torno a las opciones electorales, convirtiéndose en mercenarios de la desinformación, acentuando las características convenientes al mejor postor. Agregada a esta lógica empresarial adecuada a las normas electorales, los nuevos formatos digitales han contribuido a dificultar la emisión de un mensaje con fondo, privilegiando el lenguaje simbólico, la estructura sintética y la forma espectacularizada.

Las repercusiones que esto ha tenido sobre el modelo de comunicación actual han sido señaladas por Rospir (1999). La estandarización de la noticia, los debates televisivos, la personalización de la política, el spot, y la creación del marketing político; han privilegiado los mensajes cortos, dirigidos a las emociones, en formatos digeribles en menos de un minuto.

En México, tenemos la aparición de este tipo de campañas en 1988, punto de inflexión en donde las elecciones dejan de ser actos protocolarios. La teatralidad del juego político pasa de la plaza a los foros de televisión. Es a partir de este momento que queda en evidencia para los contendientes políticos que la utilización de otras herramientas durante las campañas se vuelve indispensable.

Desde 1988 hasta el 2000, el marketing político comenzó a convertirse en una herramienta fundamental para las campañas electorales. Durante estos años se fueron institucionalizando los debates televisivos. Publicistas y mercadólogos comenzaron a aparecer en el mapa de las necesidades partidistas, se fundaron las primeras consultorías especializadas en el tema, incluso candidatos como Cárdenas; que se había negado a participar en este nuevo tipo de propaganda, decidió destinar una cuantiosa suma para sus spots en la contienda de 1997.

Durante estos últimos 15 años, los partidos políticos han dirigido sus esfuerzos a la exposición de sus candidatos en el mayor número de medios masivos de comunicación posibles. Desafortunadamente, dichas campañas están lejos de ofrecer contenidos atractivos para los ciudadanos; y se han convertido en una fábrica de spots, viejas propuestas y peores piezas comunicativas.

Dando como resultado un modelo de comunicación que aleja a los ciudadanos de las propuestas de los partidos; provocando una disminución en la participación ciudadana en los medios institucionales de participación política. Ante la poca seriedad de los partidos políticos, el nulo compromiso de los funcionarios para con sus gobernados y la inexistente rendición de cuentas de los servidores públicos, las campañas políticas se han convertido en un espectáculo de mediocridad y monotonía.

Sostengo, que es necesaria una transformación del modelo de comunicación política actual, basado en el marketing digital y sus fórmulas espotizadas; es urgente e impostergable. En su lugar, propongo colocar un modelo de comunicación política basado en la noción de comunicación gubernamental, que parta de los principios de acceso a la información, rendición de cuentas y derecho a la difusión.

Propongo realizar una modificación al marco legal actual, agregando entre otras cosas, un ombudsman que analice los contenidos de los partidos políticos y pueda retirarlos cuando estos no cumplan con ciertos criterios, como el de objetividad, imparcialidad, equidad, igualdad y veracidad; entre otros; que sea independiente del INE y de la FEPADE, para que pueda cumplir con sus obligaciones sin tener que responder a ningún interés partidista.

Sugiero que la transformación digital sirva para empoderar a los grupos en situación de vulnerabilidad y a las voces minoritarias para hacer escuchar sus demandas a los servidores públicos. Afirmo que, el actual sistema de rendición de cuentas, en términos de los montos ejercidos durante las campañas necesita de un reajuste, en donde se castigue a los partidos no solamente en términos monetarios sino también en representatividad.

De seguir por este camino, la participación ciudadana se dirigirá a los canales no institucionales, provocando inestabilidad, ilegitimidad y falta de confianza de los ciudadanos para con sus gobernados, afectando gravemente, como hasta ahora sucede, la capacidad de los servidores públicos para crear políticas públicas que transformen las condiciones de los grupos que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad dentro de sus localidades.

Por Óscar Cuevas

@CuevasO33

#Trumpadas: la decadencia del imperio americano.

Quienes no conocen la historia están condenados a repetirla. Todo comenzó como una mala broma. Una especie de candigato remasterizado. La broma, como en aquella novela de Kundera, comenzó a tomar forma y a adueñarse de la realidad. Hoy, a meses de llegar a noviembre, Donald #Trump se ha consolidado como un fuerte adversario a vencer para llegar a la Casa Blanca.

La historia nos ha demostrado que no siempre las elecciones son democráticas, ni el mejor candidato garantiza un buen #gobierno. Recordemos que uno de los más crueles mandatarios en la historia del mundo tomó el poder como resultado de las elecciones alemanas.

Trump ha decidido apostar por el #espectáculo para ganar adeptos. Entre el ultranacionalismo y el racismo ha encontrado un peligrosísimo receptáculo para el odio. Esta espectacularidad lleva consigo un alto grado de #desinformación, #ignorancia y #prejuicio.

Un ejemplo de ello ha sido la retórica sexista en plena campaña atacando a la esposa de su contrincante Ted Cruz. A pesar de ello, entre las mujeres republicanas, #Trump cuenta con un 59 % de opinión favorable y un 39% de opinión desfavorable. Aunque hay que decir que CNN afirma que 7 de cada 10 mujeres tiene una opinión desfavorable acerca del candidato. Trump podría no ser apoyado por el sector femenino en su afán presidencial.

Tampoco sería impulsado por el sector latino. Si bien es cierto que los ataques de Trump han sido a los migrantes indocumentados en general, también ha atacado de manera puntual a los mexicanos sin que el #Gobierno haya tenido, hasta ahora, una posición firme al respecto. Enrique #Peña Nieto ha sido timorato y agachón, caso contrario al de los expresidentes Vicente #Fox y Felipe #Calderón; quienes han salido a medios a realizar declaraciones fuertes en contra del candidato republicano.

Otro que ha ido más allá es Carlos Castañeda, el ex canciller ha lanzado la campaña#ProudToBeMexican, que busca desmitificar la figura del mexicano huevón, pendejo y falto de recursos que se ha encargado de presentar en los medios el empresario norteamericano. Objetivo emulado por #TurnIgnoranceAround, campaña organizada por Coalition for Humane Inmigrant Rights of Los Angeles, quienes afirman en su página web que lo dicho por Trump sobre los mexicanos está basado en la ignorancia.

La campaña tiene como finalidad transformar estos dichos y mostrar el papel que tienen los latinos dentro de la comunidad norteamericana. Otra de las reacciones en contra de esta narrativa discriminatoria ha sido el interés que se ha despertado en los latinos por nacionalizarse y así poder votar en Noviembre próximo.
La campaña “Álzate contra el odio” se ha dedicado a promover el voto hispano. Según Pili Tobar, directora de Comunicaciones de Latino Victory Project, la iniciativa nació como respuesta a los comentarios racistas y el odio de algunos candidatos. En todo el país, conforme a los datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, se recibieron un 12.64% más de solicitudes para obtener la ciudadanía que en el mismo periodo del año pasado.
Una de las promesas que más ruido ha causado, ha sido la de construir un muro en la frontera con México para bloquear la inmigración y expulsar a los once millones de indocumentados que se calcula viven en Estados Unidos. Como afirma en su columna para Excélsior del día 28 de marzo del presente año, Adolfo Laborde, lo peligroso de Trump no es lo que dice, sino el posicionamiento de sus temas en la agenda mediática y la rentabilidad política de los mismos.

El discurso de Trump ha dejado de ser mera palabrería y se ha convertido en una narrativa que encuentra terreno fértil ante la falta de oportunidades laborales y la terrible situación financiera de algunos sectores de Estados Unidos, quienes ven, a los migrantes (así, en general), como una amenaza a sus condiciones materiales de existencia.
Trump, por medio de su discurso, ha puesto nuevamente el tema a discusión: ¿debe el país más poderoso del mundo abrir las puertas a quienes no ayudaron a construirlo? Donald pretende cerrarle las puertas a todo aquél que no sea gringo de nacimiento. Ni musulmanes, ni asiáticos, ni europeos, ni africanos. América para los americanos (si es que esto tiene significado alguno).

¿Es esto posible? Me gustaría pensar que no. Es verdad que tanto Clinton como Obama, ambos demócratas, han endurecido las políticas antimigrantes, a diferencia de Ronald Reagan, republicano, que promovió en 1986 la amnistía en favor de nuestros connacionales.
Los temas espectacularizados por Trump, sin fundamentos racionales, sin evaluaciones críticas y sin búsqueda de consenso han provocado incidentes violentos en contra de las “minorías”. Afroamericanos golpeados en mítines, mexicanos apuñalados, musulmanes humillados, asiáticos insultados y escupidos en las calles de Nueva York, etc. Son sintomatologías de lo que podría brotar como una nueva narratología discriminatoria, en contra de todo aquello que amenace el american way of life.

Esas mismas mitologías nacionalistas que han llevado en varias ocasiones al hombre a cometer atrocidades contra el mismo hombre. Si bien ya no estamos entre guerras ni en la Guerra Fría, la incapacidad de los organismos internacionales para maniatar los caprichos de las grandes potencias mundiales siguen siendo el pan de cada día.

Recordemos el ataque norteamericano a Irak. A pesar de un rechazo absoluto de la comunidad internacional, el país de las barras y las estrellas siguió adelante con su intervención en aquél país sin consecuencia alguna. Trump antisemita, machista, intolerante, clasista, demoagogo, sin visión a futuro ni experiencia política representa la decadencia del Imperio Americano.

Por Óscar Cuevas

@CuevasO33